NAVAJA LIBRE

Navidad sin promesas falsas: el derecho de los jóvenes a un futuro posible

Para muchos jóvenes mexicanos, esta Navidad llega con una sensación incómoda: la de estar haciendo todo “bien” y aun así no avanzar. Estudiar ya no garantiza empleo. Trabajar no siempre asegura independencia. Esforzarse no necesariamente abre puertas. Y eso, lejos de ser una percepción, se ha convertido en una experiencia compartida.

El mercado laboral ofrece cada vez más empleos precarios, mal pagados o sin seguridad social. La informalidad crece, las oportunidades escasean y el acceso a vivienda propia se vuelve un sueño remoto. A esto se suma un entorno marcado por la violencia y la falta de expectativas claras. No sorprende que muchos jóvenes se pregunten si el problema es suyo, cuando en realidad es estructural.

Desde el poder se insiste en que “todo va bien”, pero la realidad cotidiana cuenta otra historia. No hay suficientes empleos de calidad, no hay incentivos para emprender, no hay una estrategia clara para detonar crecimiento. Mientras tanto, algunos pocos —los cercanos al poder— sí prosperan. Esa desigualdad no sólo es injusta, es corrosiva para la confianza y para el ánimo de toda una generación.

Sin embargo, rendirse no es opción. México necesita a sus jóvenes críticos, preparados, inconformes. Necesita que exijan reglas claras, instituciones que funcionen y un gobierno que entienda que su papel no es administrar carencias, sino crear condiciones para que el talento florezca. Un país donde el mérito vuelva a importar y donde el futuro no dependa de lealtades políticas.

Esta Navidad quizá no llegue cargada de certezas, pero puede ser un momento para reafirmar convicciones. Para recordar que el amor por esta tierra también implica defenderla de la mediocridad y del abuso. A las y los jóvenes de México: que estas fiestas sirvan para recargar ánimo, rodearse de quienes suman y mantener viva la ambición de un país mejor. Porque ese México sí es posible, y vale la pena luchar por él. ¡Feliz Navidad!