
La calidad institucional: pilar de la inclusión financiera en México
Por: Dr. Jonathan Flores Pérez
El Banco Mundial considera que la inclusión financiera puede convertirse en una estrategia para reducir desigualdades y ampliar las oportunidades de desarrollo económico. Sin embargo, en un contexto como el mexicano existen barreras que limitan su implementación de manera adecuada. Además de los factores ya ampliamente conocidos como la falta de infraestructura tecnológica en algunas regiones y los bajos niveles de educación financiera; la calidad institucional juega un papel determinante, pues la corrupción, la ineficiencia administrativa y la falta de certidumbre jurídica generan desconfianza en la población y desincentivan tanto la participación ciudadana en el sistema financiero como la inversión privada.
En este sentido, la inclusión financiera se debe entender como parte de un ecosistema donde las instituciones sólidas y confiables son condición indispensable para que sus beneficios se traduzcan realmente en un desarrollo económico más equitativo y sostenible. Así, detrás de las cifras que reflejan la penetración de servicios financieros, una causa que podría explicar las diferencias entre las entidades federativas mexicanas es la calidad institucional.
La evidencia empírica para el caso mexicano destaca dinámicas locales muy distintas. Por un lado, Querétaro, Nuevo León, Aguascalientes y Yucatán muestran que la combinación de instituciones sólidas y acceso a servicios financieros puede detonar ecosistemas económicos más dinámicos, donde las familias confían en los instrumentos financieros y las empresas encuentran un entorno propicio para invertir y crecer, lo que redunda en mayor crecimiento para la entidad. En el otro extremo, los rezagos son evidentes en entidades como Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Veracruz, en donde la debilidad institucional se traduce en un círculo vicioso: la falta de confianza en las autoridades y en la aplicación de las reglas desalienta la formalización económica y frena el acceso a servicios financieros básicos (Figura 1).
Figura 1. Calidad institucional e Inclusión Financiera por entidad federativa, 2024.
Fuente: Elaboración del autor con información de las bases de datos de inclusión financiera de la CNBV e Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
La Figura 1 exhibe una pendiente de la recta de regresión positiva, lo que indica que, en promedio, en el contexto de las entidades federativas mexicanas, mayor calidad institucional mejora los indicadores de inclusión financiera. Por su parte, el coeficiente de determinación (R2) indica que aproximadamente 23.2% de la variación en la inclusión financiera de los estados de la república se explica por la calidad institucional.
La evidencia muestra, que si bien, la inclusión financiera es un asunto de infraestructura tecnológica y bancarización; también depende en gran medida de la fortaleza de las instituciones. Sin un marco institucional confiable, los cajeros automáticos, terminales punto de venta o aplicaciones móviles difícilmente lograrán atraer a quienes desconfían del sistema en su conjunto.
Por ello, las políticas públicas y estrategias empresariales además de focalizarse en fortalecer el acceso a tecnologías de la información y la comunicación, así como el uso de los servicios financieros, también deben dirigirse a fortalecer el Estado de derecho, mejorar la eficiencia gubernamental y profundizar la democracia y transparencia. Si en el país buscamos cerrar las brechas regionales en materia financiera, los agentes económicos deberíamos empezar por cerrar las brechas institucionales. Fortalecer la calidad institucional es un requisito indispensable para que la inclusión financiera sea una realidad que alcance a todos los mexicanos.
- El autor es vicepresidente de Enlace Universitario y director de la Facultad de Economía de la UA de C.




