LA VOZ DEL NOTARIO

 

El error que te puede costar tu casa

Una de las creencias más comunes —y más peligrosas— al momento de comprar una casa o terreno, es pensar que con un simple contrato privado ya se es el propietario. La realidad es clara: si no hay escritura pública, no hay dueño legal.

Firmar un contrato en una hoja, aunque esté lleno de buenas intenciones, no te hace dueño ante la ley. Podrás tener las llaves, vivir ahí, incluso hacer mejoras… pero si el inmueble no está escriturado a tu nombre y registrado en el Registro Público de la Propiedad, sigues dependiendo del buen juicio —o la suerte— de quien te lo vendió.

En la notaría vemos casos todos los días: personas que compraron hace años, nunca escrituraron, y hoy enfrentan problemas porque el vendedor falleció, fue demandado, o vendió el mismo terreno a dos personas. Cuando eso sucede, los papeles privados no sirven para defenderte. En cambio, una escritura pública sí tiene valor legal, sí te protege y sí acredita que eres el propietario.

La escritura no es un trámite más. Es la diferencia entre tener algo que parece tuyo, y tener algo que legalmente es tuyo. Cuando escrituramos una compraventa, revisamos que no haya adeudos, embargos o irregularidades; se liquidan los impuestos, se garantiza que el vendedor tiene facultades para firmar, y el nuevo propietario queda inscrito como tal. Todo con respaldo legal y plena seguridad jurídica.

Por eso, si vas a comprar un inmueble, no te arriesgues por ahorrarte unos cuantos pesos. Un contrato privado no vale frente a terceros, no sirve en un juicio, y no te permitirá vender, heredar ni hipotecar ese bien más adelante.

“No firmes tu futuro a medias ni pongas en riesgo lo que con esfuerzo construiste. Tu patrimonio merece más que un papel firmado: merece una escritura, el único escudo legal que realmente te protege.”

 

  • El Lic. José Rodrigo Treviño Siller es Notario Público 30 en Saltillo