viernes, enero 30, 2026
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ALGO QUE VALE LA PENA LEER

Leer la mente

“En los relatos del mundo se encuentra lo mejor de nuestra especie: nuestra conciencia, nuestras emociones y sentimientos, nuestra memoria, nuestra inteligencia, nuestras dudas y prejuicios, acaso también la medida de nuestro albedrío”. Jorge Volpi.

La lectura y comprensión de un solo libro puede cambiar por completo la manera de dimensionar nuestros hábitos lectores. A lo largo de mi propia evolución, hace 40 años comencé leyendo un 80% de narrativa y apenas el restante porcentaje de ensayo, divulgación, etc. Con el paso del tiempo, hace algunos 15 años a la fecha, la selección de libros dio el vuelco opuesto, 80% de ensayo y apenas un 20% de narrativa, cuento y novela. Mi lógica intuía una mayor utilidad en los datos y la investigación que en el entretenimiento de mundos imaginarios. Pero estaba equivocado.

Luego de descubrir Leer la mente, editorial Alfaguara, 2ª edición 2024, del reconocido escritor mexicano de narrativa y ensayo, Jorge Volpi, reconsideré buena idea establecer un equitativo 50% narrativa – 50% ensayo.

Como bien lo expone Volpi en apenas 157 páginas, entender la ficción también como un proceso de aprendizaje nos hace cuestionar por completo el encasillarla en mera diversión o entretenimiento. Y es que, cada vez, que asumimos el papel de observador omnipresente en una narración o interactuamos con sus personajes en un determinado contexto, nuestro cerebro trabaja y piensa exactamente igual a como sucedería en la realidad, trata de resolver los conflictos en base a nuestros propios conocimientos y experiencias, crea y almacena en segundo plano una nueva realidad aprendida y lista para ser usada en el momento adecuado. Asimilamos lo que sucede en esa ficción, lo que pasa a los personajes, generamos posibles escenarios y reacciones trasladando nuestro “yo” a ese contexto.

De ahí, la relevancia, como dice Volpi de que: “Leer cuentos y novelas no nos hace por fuerza mejores personas, pero estoy convencido de que quien no lee cuentos y novelas —y quien no persigue las distintas variedades de la ficción— tiene menos posibilidades de comprender el mundo, de comprender a los demás y de comprenderse a sí mismo”. Jorge Volpi.

 

Somos lo que hemos leído y esta es palabra de lector.