CINEMATÓGRAFO

“Elvis” una historia explosiva y vertiginosa

La simple mención del “Rey del Rock” (Elvis Presley), como uno de los personajes icónicos de la música de mediados del siglo pasado, revolucionando el mundo del espectáculo con su forma de interpretar y proyectarse ante el público, es ya un gran aliciente para ver un filme, que además está precedido por un sinfín de buenos comentarios que no se quedan cortos, pone al filme “Elvis” como una opción importante para asistir al cine, claro está, con las medidas necesarias ante el repute de la pandemia.

Dirigida por el cineasta nativo de Nueva Gales del Sur, Baz Luhrmann, el mismo que en 2001 presentara al mundo su “Moulin Rouge”, “Elvis” narra, en poco más de dos horas y media, la historia del intérprete de Blue suede shoes (personificado por Austin Butler) y la tortuosa relación que tenía con su manager, el famoso coronel Tom Parker (Tom Hanks), la cual perduró por 20 años.

La mano del director se nota en prácticamente todos los detalles del filme, comenzando por el tremendo colorido que imprime en la pantalla, llenando de iluminación la mayor parte de las secuencias, situación que va de la mano con la labor de Mandy Walker, director de fotografía, quien además se vale de planos cerrados para dramatizar todavía más la ya de por sí compleja historia del cantante y actor.

El montaje es tan intenso que permite recorrer momentos inesperados y complejos en breves instantes, por lo que la línea temporal que abarca es bastante amplia, considerando que ciertamente, el cine tiene la virtud de manipular el tiempo acorde a sus necesidades narrativas, acierto significativo del cineasta australiano.

Este revuelo en el montaje entona a la perfección en secuencias de presentaciones en escena en las que el trabajo de Austin Butler convirtiéndose en Elvis resulta poco más que invasivo para el espectador que está atento a la historia y nos vuelve parte de ella, haciéndonos sentir como una parte de ese público eufórico al cual retrata con gran realismo.

Acaso los pocos detalles que parecen quedar a deber son los momentos antagónicos, es decir, cuando el personaje de Elvis requiere tomarse un momento para la reflexión, pues aún ahí, el ritmo que le impone Luhrmann es intenso y no permite ni al actor, ni al público espectador, tomarse ni un poquito de tiempo para asimilar los pensamientos que Elvis quiere manifestar.

En suma, se trata de una cinta que vale mucho la pena, por el contenido, la historia y para los grandes fanáticos del llamado “Pelvis”, por los recuerdos que les traerá del cantante y actor, en un ritmo vertiginoso, a pesar de que la duración del filme es bastante extensa.

Sólo le recuerdo que la imaginación se disfruta más en la oscuridad del cine, así que no deje de asistir a su sala favorita. Para dudas, comentarios o sugerencias escríbame al correo electrónico trejohector@gmail.com o sígame en mis redes sociales “Cinematografo04” en Facebook y Spotify, así como “Cinematgrafo04” (sin la “ó”) en Twitter.

 

 

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El Heraldo de Saltillo
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