CRIMINOLOGÍA: POTENCIALIZADOR AMPLIO DE LA CIENCIA EN PRO DE LA HUMANIDAD (PARTE 2)

Para la Señora María Guadalupe Durón, en su aniversario luctuoso; que tu dulce mirar oriente mi vida y tu mano firme sostenga todas mis caídas.

Queda evidenciado pues que la política criminal al igual que la criminología es multidisciplinaria, no es un fenómeno plano o sin matices, sino que implica la necesaria transversalidad de conocimientos y herramientas en su construcción y operación.

El derecho penal y las sanciones tienen como principio la mínima intervención, es decir, la aplicación de estos criterios, sólo en casos graves, que trastornan la paz social. La aplicación general de esta rama del derecho y la expansión de los delitos no necesariamente es la respuesta para los fenómenos criminales; la estadística lo comprueba.

En ese camino, la política criminal, entendida únicamente como la adquisición de insumos, (armas, vehículos, etc.…) o aumentos de las fuerzas policiales, tampoco representa la realidad transversal del “combate al crimen”.

Ahora bien, el paradigma señalado (“combate al crimen”) genera, según expertos, un fenómeno de mera reacción ante delitos ya ocurridos y, por ende, no existe un espíritu preventivo, que quizá es un arista poco explorado y altamente eficiente.

Por ello se insiste en que la criminología es una disciplina indispensable en la sociedad moderna y de extrema utilidad para todos los asuntos públicos. En este sentido las Universidades deberán ampliar el perfil de egreso del criminólogo, añadiendo elementos y competencias, que hasta hace algunos años no estaban incorporadas.

Elementos a considerar pudieran ser: desarrollar su actividad de forma empírica e interdisciplinar y teniendo en cuenta siempre los principios y las disposiciones legales y reglamentarias, emplear con eficiencia y eficacia técnicas de investigación que le permitan analizar y evaluar la criminalidad, diseñar, ejecutar y evaluar políticas y medidas de seguridad e intervención para prevenir la delincuencia y asistir a las víctimas, informar y asesorar sobre sistemas y políticas de prevención de la criminalidad y quizá negociar y aplicar técnicas de solución de conflictos.

Las Universidades, que en algún momento iniciaron o tienen planes de estudio de esta disciplina, deberán asumir la reconfiguración de los factores que generan al delito y en esa medida, adaptar sus modelos educativos en un enfoque real y humanista.

En la criminología moderna existe una ampliación en el objeto de estudio, pasando de estudiar solo el delito y el delincuente a estudiar la víctima y el control social, apareciendo a su vez la idea de prevención.

Postulados de los que partía provienen del concepto antiguo de criminología que partía del concepto legal del delito, utilizaba teorías de carácter etiológico de la criminalidad, partía del principio de que los delincuentes eran seres patológicamente distintos a los individuos no delincuentes y también entendía que la pena tenía un carácter retributivo (de castigo). La Criminología moderna, cuestiona estos fundamentos y rechaza esa dependencia de la pena, es la criminología la que debe establecer sus propios fundamentos.

Por ello es posible afirmar que no basta con “combatir el delito” y que la Criminología es un potencializador amplio de la ciencia en pro de la humanidad.

 

CÉSAR FELIPE DE LA ROSA

Twitter: @drcesarfelipe

 

 

 

 

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El Heraldo de Saltillo
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