A LA BÁSCULA

Gobierno fuerte

 Para que un estado tenga crecimiento y desarrollo, debe contar con un gobierno fuerte, y para que ello suceda, detrás de ese gobierno debe haber el apoyo, el respaldo y el empuje de los ciudadanos, y en momentos como los que está viviendo Coahuila, más allá de filias y fobias de partidos o de credos políticos, la gente de la entidad tiene que hacer fuerte a su gobierno para poder superar los retos en el camino.

En ese sentido, en medio del debate por la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación, y el recorte a las participaciones a los estados, a nuestro estado le sacudió los hechos de violencia del sábado anterior en Villa Unión, donde se dio una oportuna y puntual respuesta a los agresores, un ejército integrado por un centenar y medio de sicarios que a bordo de cerca de una cuarentena de camionetas identificadas como parte del Cartel del Noreste, arribaron con la intención de tomar el control de la zona, sembrando el pánico entre la población civil.

La respuesta fue tan inmediata como contundente, lo que ayudó a evitar lo que se pudo haber convertido en una auténtica masacre en contra de la población civil. Un factor fundamentalísimo fue la reacción inmediata y casi sincronizada de las fuerzas policiacas de los distintos órdenes de Gobierno, se realizó un trabajo de coordinación entre elementos de las policías de Coahuila, de la Guardia Nacional, de la Policía Federal, del Ejército Mexicano, y los resultados están a la vista de todos.

Coahuila, una vez más, volvió a estar en el ojo del huracán, toda la semana ha estado en los noticieros de radio, televisión y en los diarios de alcance nacional, pero a diferencia de otros momentos al final del día en el ‘recuento de los daños’, para la magnitud, fuerza y poderío de armamento de los agresores, ahora no se contabilizan escandalosas cifras de pérdidas de vidas humanas de la población civil. Sí, cierto que se perdieron la vida de cuatro policías y dos ciudadanos, y uno quisiera que no se hubieran registrado, pero aquello pudo haber sido escandalosamente trágico.

En medio de la tragedia, quedan lecciones positivas qué rescatar –y qué destacar-, porque a pesar del elevado número de muertos, que superan la veintena, la mayoría no son de ciudadanos sino de agresores, a diferencia de hechos registrados en otras entidades en las que los racimos de muertos son aportados por los ciudadanos.

En medio de todo, se tiene que destacar la coordinación, la cooperación, la unión que se dio sin hacer distingos de niveles de gobierno, ni de siglas o colores partidistas ni credos políticos. Gracias a eso, Coahuila volvió a sobresalir en medio del concierto de violencia que día a día se vive en gran parte del país, por la forma coordinada de trabajar, con los gobiernos municipales, y el Federal.

Aquí no se dieron historias de masacres como alguna vez se tuvieron que narrar en Allende o en Piedras Negras. Por el contrario, hubo el reconocimiento del propio presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, respecto del trabajo que en materia de seguridad se viene realizando en todo el estado, y en forma especial en la Comarca Lagunera.

Aquí no hubo ni pichicateos ni regateos, López Obrador reconoció que Miguel Ángel Riquelme es uno de los gobernadores que más atención ponen al tema de la seguridad. Y volvió a poner a La Laguna como un ejemplo nacional de cómo se ha pacificado una de las regiones que llegó a ser considerada como una de las más violentas del país. También el mandatario coahuilense reconoció el apoyo que el gobierno del presidente López Obrador le ha otorgado a Coahuila en materia de seguridad, y cuya coordinación permitió que la historia fuera contada de esta manera y no de otra con aroma de tragedia.

El respaldo y reconocimiento del presidente es de gran importancia, pero indudablemente que lo es más todavía el que la ciudadanía le puede otorgar a su gobernante. Hasta el momento, Miguel Ángel Riquelme ha contado con el reconocimiento y el respaldo de su gente, y él sabe que un solo hombre no puede hacer un estado fuerte, que para tener un gobierno fuerte, se necesita un gobernador fuerte.

Y la fuente de esa fortaleza no puede ser otra que la del pueblo, la de los ciudadanos porque es la más transparente y auténtica. Y los coahuilenses en este tema de la seguridad, ha dejado de lado en estos momentos, las cuestiones partidistas, de logos, de siglas, de colores partidistas y de credos políticos. Hay un reconocimiento pleno.

Y sólo así se construyen estados fuertes, con gobiernos fuertes, los que cuentan con el respaldo de sus ciudadanos.

laotraplana@gmail.com

@JulianParraIba

 

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El Heraldo de Saltillo
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