El reparto del tabaco
En esta ocasión te platico que en la Villa del Saltillo, como era conocida esta hermosa ciudad allá por el año de 1826, un vecino de nombre Pedro Gómez fue ante la autoridad hacendaría para informar que en la casa de Manuel González, había tabaco no registrado, no declarado y por lo tanto no se le había cobrado el impuesto correspondiente.
El juez era el caballero Antonio Pereyra, quien de inmediato dio instrucción para catear la casa de Manuel y ¿qué cree?, pues que le encontraron tabaco, tabaco no registrado, no declarado y por supuesto que no se había pagado el impuesto.
Si Usted estimada y estimado Saltillense esta preguntándose por las cantidades de tabaco que le fueron encontradas y confiscadas, déjeme informarle que se le encontraron dos tercios grandes y uno chico de tabaco. Ahora, si tiene la duda de cuanto es esa cantidad, pues se quedará con ella, así como yo estoy, pues no encontré dicha información.
Sin embargo después del cateo en casa de Manuel, se realizaron las investigaciones pertinentes, las cuales arrojaron que el dueño de dicho “tesoro” era Facundo Jiménez. La autoridad determinó que en caso de que el tabaco fuera de buena calidad el Estado se quedaría con él; pero si este era de mala calidad, lo quemarían. Hubo protestas, gritos y hasta manifestaciones, ya que aseguraban que eso de prenderle fuego al tabaco, era una enorme mentira, ya que sólo le prendían fuego para fumárselo.
Se tuvieron que contactar y contratar a tres peritos fumadores, para determinar la calidad del tabaco, la cual por cierto fue buena. Ya no se supo si la calidad la determino la cualidad, la pureza o bien el evitar más manifestaciones.
La autoridad al tener el tabaco, y afirmar que era de buena calidad, procedió a aplicar la ley, de acuerdo al artículo 98 de la ley del 4 de octubre de 1823, la cual consistía, óigalo bien, en repartir el tabaco entre los habitantes de la Villa del Saltillo.
Aprovecho esta Cápsula Sarapera para invitarlos a no fumar y a quienes lo hacen que lo dejen, y es que de los mil millones de fumadores, que hay en el mundo, un millón de ellos muere aquí en México.
Esta es la historia de un contrabandista de tabaco, que no pago impuestos, y que la autoridad de esta hermosa ciudad de Saltillo, le incautó y después hasta lo repartió.





