ARCELIA AYUP SILVETI
TE INVITO

Los seguidores del anciano le hacían muchas preguntas. Él sabía que su discípulo vendría con el pastel. Estaba inquieto, abría los ojos y cuando veía que no llegaba, los volvía a cerrar, en espera. Cuando lo escuchó entrar, le preguntó por el pastel, su amigo lo descubrió y le dio un trozo. El monje lo tomó complacido, concentrado en los sabores. El resto le preguntó al sabio sobre su último mensaje, a lo que él respondió: “Ah, este pastel es delicioso.” Para él, nada era más importante que el aquí y el ahora. Así llevó la vida hasta casi terminarla. Vivió sin futuro ni pasado que obnubilara su presente. Nada fue determinante, ni su propia muerte, ante el placer de saborear algo como un exquisito pastel.
Nos cuesta trabajo saber que no representamos nuestro pasado ni las vivencias que tuvimos. Que podemos ser nosotros, sin importar cuánto y cómo hemos vivido. Que podemos potenciar una lupa para agradecer todos nuestros elementos positivos, concentrados en lo que somos, en lo que hemos logrado en nuestro interior y en la convivencia con nuestros familiares y amigos y también en los que no lo son.
La vida de ensueño no existe ni siquiera en los antiguos cuentos infantiles. En ellos también hay dolor y personajes con claroscuros; nadie es demasiado bueno que se libere de ejercer la malignidad; tampoco existen personas malas que no haya echo el bien por lo menos a una sola persona. Así es de facto en la literatura y en la vida misma. Desconozco si es fácil o no vivir el aquí y el ahora, como en las prácticas de yoga o como me enseñó este monje. Te invito. (Historia tomada del libro: Osho, Primero sé, después relaciónate, Camino Rojo Ediciones S.A de C.V. México, 2005.)
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