
Ciudad de México.- El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se anticipó cual delantero a los polémicos temas que rodean el Mundial: la conducta de Estados Unidos al negar visas a la delegación de Irán, impedir el ingreso al árbitro somalí Omar Artan y al alto precio de los boletos que incluso provocó la crítica del presidente estadounidense Donald Trump.
En la conferencia de prensa previa a la inauguración de la Copa del Mundo, en el Estadio Ciudad de México, Infantino lamentó que se le negara el acceso al silbante somalí, pero no tuvo la misma postura al ser cuestionado sobre el elegir a Estados Unidos como sede del torneo.
“No lamento nada ni me arrepiento. Nosotros organizamos eventos. He estado 30 años en esto entre mi etapa en la UEFA y ahora en la FIFA. Estamos acostumbrados a pelear contra problemas grandes y chicos. En eventos de este tamaño es normal que ocurran. Tenemos qué lidiar con ellos. Ojalá pudiéramos resolverlos todos. Haremos lo que podamos”, expresó.
Presumió una vez más su amistad con Donald Trump y dijo que habría sido imposible organizar el Mundial sin el compromiso de Estados Unidos.
A pesar de que antes de la sesión de preguntas ya se había blindado al lamentar la situación de Irán y el árbitro somalí, el tema fue recurrente cuando se enfrentó a los cuestionamientos de los medios, como el de la BBC de Londres.
“En 2035 se perfila que la Copa Mundial femenina sea en el Reino Unido. ¿A usted le parecería normal que la FIFA indique a su Gobierno quién debe entrar o no?
“No es fácil cuando tenemos 300 mil acreditados, la mayoría provenientes del exterior de Estados Unidos. Este mundo es agresivo y se debe garantizar la seguridad. Siempre buscaremos que la situación sea lo mejor”, mencionó.
Así como el árbitro somalí Artan está en Estambul tras negársele el acceso al Mundial, buena parte de la delegación de Irán tuvo que quedarse en Tijuana al complicarse el tema del visado.
“Ha sido un éxito tener a Irán para que juegue en Estados Unidos. No habitamos en la luna. Habitamos en el planeta tierra”, comentó.
Infantino agradeció las preguntas dirigidas hacia la unidad y lo que puede provocar el futbol en este Mundial. Cambió el semblante ante otro tipo de cuestionamientos, como al hablar de su sentir porque “su amigo Donald Trump” dijo públicamente que él no compraría boletos tan caros para el torneo. “¿Debe ofrecerle una disculpa a los aficionados?”, le cuestionaron al dirigente.
Infantino sí mostró virtudes de delantero, la del desmarque particularmente, al aludir a que el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, adquirió mil boletos y fue sumamente aplaudido por venderlos a solo 50 dólares. Comentó que la FIFA puso 130 mil entradas a la venta y nadie se los reconoció.
El dirigente acusó que quizá el problema de los altos costos se deba al mercado secundario (la reventa autorizada en la página del propio organismo), sin reparar en que no era necesario llegar a ese mercado para que las entradas rebasaran los 50 mil pesos, como para el partido inaugural entre México y Sudáfrica mañana en la CDMX. (AGENCIA REFORMA)




