Detienen a un japonés comunista
En esta ocasión te platico una historia de espías, de extranjeros, de la policía y de comunismo que sucedió aquí en nuestra hermosa ciudad de Saltillo. Era el año de 1931, mes de mayo, día 18 para ser precisos cuando en Saltillo fue detenido el japonés Eigi Mita. A continuación, les explico el contexto.
En aquel no tan lejano año de 1931, el comunismo se afianzaba en lo que era la Unión Soviética, Joseph Stalin, quien era apodado como Koba, ya se hacía del poder absoluto en lo que era aquella potencia. De hecho, iniciaba con su política internacional que llevaría a afirmar que “la mano de Stalin llega a cualquier parte del mundo”.
Por medio de espías, de mensajeros y de propagandistas Stalin, quien ocupaba la máxima posición en el gobierno de la URSS, difundía a otras partes del mundo las ideas comunistas. Por supuesto que, al no existir todavía el internet ni el Facebook, dicha tarea la realizaban por medio de propaganda escrita.
Mientras aquello sucedía con Stalin, el comunista, los espías y la URSS, aquí en Saltillo vivíamos en tranquilidad, en una ciudad con menos de 90 mil habitantes, en aquel año de 1931, en el que por cierto se inauguró la Escuela Coahuila. El alcalde era Francisco Hurmisdi Garza. Es más, ese año fue cuando asesinaron a Agustin Jaime, sí el mismo que dice el corrido que bajaba a caballo por calle de Bravo, quien en realidad no tenía caballo, pero esa es otra historia, volvamos a la historia de los espías, del comunismo y de Stalin en Saltillo.
El japonés Eigi Mita, quien promocionaba el comunismo en Saltillo, fue detenido por la policía, siendo remitido a la cárcel, según el mismo informe que dio el Comandante Genaro Gutiérrez, quien se desempeñaba como inspector general de la policía y por lo que pude ver era masón.
Según documentos oficiales marcados con un oficio número 698 y en el expediente A-4, que se encuentran en el archivo municipal, cuando el propagandista Mita fue detenido se le encontraron en su propiedad numerosa propaganda impresa, de hecho 4 ejemplares le fueron enviados al presidente municipal de Saltillo.
Esta es la historia de un detenido de origen japonés, quien simpatizaba con el comunismo, quien recorrió más de 10 mil kilómetros y en lugar de aprovechar para disfrutar de nuestra hermosa ciudad de Saltillo, decidió repartir propaganda comunista, terminando arrestado. Mientras en el mundo se movían ideologías, propaganda y espías, aquí bastaba con repartir algunos papeles para pasar a la cárcel y también a la historia. Ahhh y eso sí, la mano de Stalin que llegaba a todos los rincones de mundo no llegó a Saltillo.




