
Caja de resonancia
Ningún país en el mundo ha sido sede de tres Mundiales de Futbol en la historia. Nunca un país ha sido anfitrión de tres distintas Copas del Mundo como México, y paradójicamente en las tres ocasiones le precedieron hechos que nos dejaron marcados ante el mundo.
Al Mundial de México 70, le precedió el movimiento estudiantil y la matanza de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en días previos a la realización de los Juegos Olímpicos de 1968. Al de México 86 le precedió el terrible sismo de 1985, y cuya sede, habría que recordarlo, no le había sido adjudicada a nuestro país, sino a Colombia, que un año antes de su realización, renunció a la sede, argumentando incapacidad económica para cumplir con las exigencias de la FIFA, la falta de infraestructura adecuada, y que el país atravesaba una grave crisis social debido a la violencia.
México levantó la mano y ante la premura del tiempo, le concedieron la sede, además porque nuestro país sí contaba con toda la infraestructura necesaria, como aeropuertos y vías de comunicación entre las sedes, así como un número considerable de estadios que reunían las condiciones solicitadas por el máximo organismo futbolero del mundo. De hecho, para el Mundial de 1986 en México solamente se construyó un estadio exprofeso: el Corregidora de Querétaro, una copia en miniatura del estadio Azteca, un aztequita chiquito.
En el caso del Mundial de este año, cuya sede es compartida por México, Estados Unidos y Canadá, llegará precedido por la violencia y la crisis de desapariciones en nuestro país, con todo y que el gobierno mexicano trate de minimizar ambos fenómenos para hacer creer al mundo que aquí no pasa nada, aunque el abatimiento de Nemesio Oseguera ‘El Mencho’ y las posteriores reacciones violentas en una buena parte del territorio nacional en febrero pasado, le metieron mucho ruido al asunto e incluso se sembró la duda de si sería seguro mantenerle la sede a nuestro país.
El Mundial de Futbol es el evento deportivo con mayor audiencia en todo el mundo, y por ello su realización en nuestro país lo convierte en una atractiva caja de resonancia para quienes durante mucho tiempo, en diferentes ámbitos, han sido ignorados por el gobierno mexicano. Saben que lo que hagan durante el Mundial, estará en los ojos de todo el mundo.
Previo al mundial, durante el partido entre las selecciones de México y Portugal, organizaciones de madres buscadoras acudieron a las inmediaciones del estadio Azteca –ese día rebautizado y renombrado ahora pomposamente como estadio Banorte- para manifestarse bajo el lema de ‘No jueguen con nuestro dolor’.
Lanzaron un par de advertencias, si no son escuchadas, se manifestarán durante la inauguración de la Copa del Mundo, y advirtieron a los visitantes: “Si alguno viene y desaparece, no lo van a encontrar’.
Productores del campo mexicano y agrupaciones de transportistas, han advertido también que, si no son escuchados y sus problemas resueltos, se van a manifestar también durante la realización del Mundial. Por el tiempo que falta, es prácticamente imposible que sus peticiones sean resueltas, porque una de ellas es acabar con la inseguridad en las carreteras, los asaltos, el robo de unidades y, lo peor, el asesinato de los operadores de las unidades.
Otro gremio que viene manifestando desde hace tiempo ser escuchado y sus peticiones atendidas y solucionadas, es de los trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo ‘El Metro’, cuyas principales exigencias vienen siendo la atención y mantenimiento a los trenes, que han sido descuidados a tal grado, que el personal teme que en cualquier momento se pueda registrar una tragedia, como la que ocurrió en la Línea 12 del Metro cuando Claudia Sheinbaum era la gobernadora de la Ciudad de México.
El gobierno de México ha tratado de minimizar y hasta invisibilizar estos problemas en vez de atenderlos y buscar la forma de solucionarlos, lo que ha provocado todavía más irritación entre quienes buscar manifestarse durante el Mundial, para hacer visibles ante el mundo algunos de los problemas con los que diariamente tienen que lidiar muchos mexicanos.
Un Mundial de Futbol es verdad, es una auténtica fiesta futbolera sobre la que están puestos los ojos de todo el planeta, y es por ese mismo motivo que resulte apetecible para quienes buscan ser escuchados en temas tan delicados que han sido desoídos e ignorados por el gobierno mexicano.
El Mundial de Futbol, es una gran caja de resonancia en muchos sentidos. Ya veremos que nos depara, pero lo mínimo que uno espera del gobierno, es que no vaya a caer en la tentación del uso de la represión, como sí lo hizo Díaz Ordaz previo a los Juegos Olímpicos de 1968.
X= @JulianParraIba




