
Tercera y última parte
Continuando con el tema de “Juárez en La Laguna”, con lo que se dará a conocer en el presente artículo concluye el tema que nos propusimos dar a conocer, con el firme propósito de elaborar un libro cuyo contenido sea más amplio y profundo que lo hasta aquí hemos expuesto, para que exista un mayor conocimiento del paso del gran Benemérito de las Américas, don Benito Juárez García, por estas tierras laguneras, que, como se ha expuesto, fueron de gran trascendencia, pero, sobre todo, de gran valor histórico.
Al llegar al llamado en ese entonces “El Gatuño”, Juárez dispuso, al conocer que en tal lugar había estado don Miguel Hidalgo, que se le cambiara el nombre y que en adelante se le llamaría “Congregación Hidalgo” por tal motivo. El 8 de septiembre de 1864, al encontrarse nuestro personaje en Mapimí, Durango, dispuso que la llamada en ese entonces “Hacienda de San Fernando” se le llamaría “Villa de Lerdo de Tejada”. El Rancho de Matamoros, de igual manera, en esa fecha fue designado como Villa, bajo el nombre de “Laguna de Matamoros”.
Como es de advertirse, la estancia del Benemérito de las Américas, don Benito Juárez García, por estas tierras laguneras, aparte de contener aspectos históricos, como lo fue el resguardo del Archivo de la Nación en la Cueva del Tabaco, en el municipio de Congregación Hidalgo, tuvo, de igual forma, un contenido altamente beneficioso para gran parte de poblados laguneros, tanto del estado de Coahuila como del de Durango, pues algunos poblados fueron elevados al rango de villas, al considerar Juárez que eran acreedores a tales títulos.
Se puede afirmar, en consecuencia de lo expuesto, que el Benemérito de las Américas reconoció en todo lo que valió el apoyo que los laguneros de Coahuila y Durango le proporcionaron y que, por tal motivo, procedió, tal y como lo hizo, al elevar de rango a los poblados en los que permaneció, los que elevaron su categoría y continuaron con su progreso.




