
Proyecto Hail Mary
Una historia tan completa que, a pesar de clasificarse como “ciencia ficción dura” (con especial relevancia en los detalles científicos y técnicos), me dejó pensando mucho más sobre la riqueza simbólica implícita, que por espacio no podré desarrollar, pero al menos intentaré apuntar para su valoración en la lectura.
Andy Weir, es conocido sobre todo por su novela “El Marciano”, que lo encumbró a la fama literaria y cinematográfica en 2011. Su más reciente novela “Proyecto Hail Mary” publicada para México por Nova casa editorial, no es la excepción pues ha permanecido 28 semanas consecutivas en la lista de Best Sellers del New York Times, y la película, recientemente estrenada y protagonizada por Ryan Gosling ha sido un éxito en taquilla como una de las mejores películas de Sci-Fi de la década.
Un “Hail Mary”, en lenguaje de fútbol americano, es un pase de balón desesperado y con pocas posibilidades de éxito para salvar el juego. En la novela, la nave Hail Mary se convierte en ese balón lanzado al espacio para salvar la tierra. Su único tripulante, Ryland Grace, ex biólogo y maestro de escuela tiene la misión de resolver una crisis causada por un microbio alienígena (astrófago) que, literalmente, se está comiendo al Sol de nuestro sistema. La intención es llegar a otro sistema del universo, donde existe un enemigo natural del astrófago, una especie de vacuna para el Sol. El giro sucede cuando al llegar a ese planeta, Grace se topa con una extraña nave tripulada por un ser al que bautiza como “Rocky”, una piedra de articulaciones cuadradas, sin el sentido de la vista, que percibe el mundo por el sonido, y está ahí por la misma razón que Grace. A partir de ese momento, la historia te vuela la cabeza.
La ciencia como comunicación, pues a pesar de los diferentes lenguajes mantiene las constantes universales. Una prueba de la discapacidad relativa, pues todos somos discapacitados en el entorno equivocado, Rocky es ciego a la luz y Grace al ultrasonido. Un protagonista plano, visualmente duro y sin carisma que se vuelve entrañable y bello desde el acto moral del sacrificio y la empatía. Un manifiesto contra el especismo estético, la amistad como verdad universal, un ejercicio puro de fenomenología, intersubjetividad y una práctica plena de alteridad.
Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.




