
Amsterdam, Países Bajos.- Un equipo de investigadores de Países Bajos ha demostrado, por primera vez, que el consumo elevado de alimentos ultraprocesados (UPF por sus siglas en inglés, y que contienen altos niveles de azúcares añadidos, grasas saturadas y trans, sal y aditivos, mientras carecen de fibra, vitaminas y otros nutrientes esenciales) no solo afecta a la fertilidad masculina, sino también ralentiza el crecimiento embrionario.
El estudio, publicado este martes 24 de marzo en la revista científica ‘Human Reproduction’, analizó a 831 mujeres y 651 hombres que participaron en el programa ‘Generation R Next’, un estudio que ha seguido a parejas de padres desde antes de la concepción de sus hijos hasta su infancia. Las parejas fueron incluidas durante el período previo a la concepción o durante el embarazo entre 2017 y 2021.
La investigación prospectiva realizada con más de mil 400 participantes del programa señaló los riesgos de las dietas modernas. Los alimentos ultraprocesados no solo afectan la salud general, sino que parecen alterar los procesos biológicos fundamentales de la reproducción. Según Romy Gaillard, directora del estudio, reducir estos productos antes de la concepción favorece tanto la probabilidad de embarazo como la salud a largo plazo del futuro bebé.
Los resultados del estudio muestran efectos distintos según el progenitor, subrayando que la fertilidad no es una responsabilidad exclusiva de la mujer:
- En hombres: Un consumo elevado de UPF se relacionó directamente con un mayor riesgo de baja fertilidad y un periodo más largo de búsqueda antes de lograr el embarazo. Curiosamente, la dieta paterna no mostró una conexión directa con el desarrollo temprano del embrión una vez lograda la concepción.
- En mujeres: Aunque el consumo de UPF no afectó significativamente el tiempo para embarazarse, sí mostró una correlación preocupante con un crecimiento embrionario más lento y sacos vitelinos de menor tamaño hacia la séptima semana de gestación.
En cuanto a lo referente con el desarrollo embrionario la investigación documentó los siguientes riesgos.
- Aborto espontáneo y parto prematuro: Asociados a sacos vitelinos pequeños consecuentes de una deficiente nutrición.
- Bajo peso al nacer: Consecuencia del crecimiento retardado en las primeras 11 semanas.
- Problemas cardiovasculares: Mayor riesgo de enfermedades de los vasos sanguíneos durante la infancia.
El consumo de estos productos está en aumento en todo el mundo y, en algunos países como Estados Unidos y el Reino Unido, representa ya un 50 a 60 por ciento de los alimentos que se consumen diariamente. En países del sur de Europa, como España e Italia, se estima que la proporción es menor, de alrededor del 15 al 20 por ciento, pero va al alza.
México está entre los países con mayor consumo de ultraprocesados en América Latina. En algunos análisis de dieta total, el consumo ha llegado a estimarse hasta en un 46.6 por ciento del total de alimentos en 2020; es decir, entre 1 de cada 3 y casi 1 de cada 2 alimentos consumidos puede ser ultraprocesado, en especial en el norte del país, según estudios de la ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición a cargo del Instituto Nacional de Salud Pública) 2020–2024. (El Heraldo de Saltillo)
https://academic.oup.com/humrep/advance-article/doi/10.1093/humrep/deag023/8537945




