
Monterrey, NL.- Si para los adultos en muchas ocasiones es complejo procesar noticias difíciles, como la quema de autos por la captura de un narcotraficante, la guerra en Medio Oriente, la muerte de un ser querido o un divorcio…
¿Imaginas cómo lo es para un niño o niña? Se vive en una sociedad hiperconectada y es muy fácil que los menores se enteren de un hecho negativo por un TikTok, en el colegio o escuchando alguna conversación.
El resultado es una infancia expuesta de manera constante a información compleja, muchas veces cargada de violencia, incertidumbre o impacto emocional, coinciden paidopsiquiatras, especialistas en psiquiatría infantil y de la adolescencia.
- INFORMAR, NO ALARMAR
Hablar con niños sobre noticias difíciles no significa alarmar ni sobreexponer, sino acompañar, traducir y contener, explica la paidopsiquiatra Violeta Núñez Montemayor, fundadora de la Asociación de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia del Noreste (APIAN).
Esto implica ofrecer información ajustada a su nivel de desarrollo, añade, responder preguntas con honestidad y sostener emocionalmente aquello que no puedan procesar por sí solos.
“Cuando un menor ya ha estado expuesto a una noticia, ya sea por el entorno, cambios en la rutina o por su percepción del estado emocional de los adultos, resulta más protector que la información provenga de una figura significativa y confiable”, dice la especialista.
“La evidencia señala que ocultar o evitar el tema puede incrementar la ansiedad al dejar al niño solo frente a interpretaciones fragmentadas o erróneas de la realidad”.
Magdalena Rodríguez Salinas, también paidopsiquiatra, indica que los niños no necesitan detalles ni descripciones violentas explícitas, pero sí deben saber que cuando ocurre una situación de peligro se accionan medidas para mantenerlos a salvo.
“Por ejemplo: ¿qué vamos a hacer como familia en caso de crisis en nuestra ciudad o comunidad?”, señala.
“¿A dónde vamos a ir?, ¿a dónde vamos a dejar de ir?, ¿cómo nos vamos a comunicar?, ¿quiénes son nuestros contactos de emergencia?, ¿por qué no habrá tal permiso o por qué vamos a cancelar un viaje?”.
- ‘¿QUÉ ESCUCHASTE?’
Cuando un niño pide información sobre una situación difícil es recomendable iniciar la conversación explorando qué detalles conoce, indica Núñez Montemayor.
Hazle preguntas como ¿qué escuchaste?, ¿qué entendiste? o ¿qué te preocupa?
“Esto permite ajustar la intervención a su vivencia interna y no a supuestos del adulto», señala. “La comunicación debe ser breve, clara, honesta y emocionalmente contenida”.
“Es particularmente importante evitar desmentir la percepción emocional del niño con frases como ‘no pasa nada’, cuando ya ha detectado tensión en su entorno”.
En lugar de eso es preferible validar la realidad de forma regulada con un comentario como: “Sí ocurrió algo preocupante, pero los adultos estamos aquí para cuidarte”.
Las especialistas coinciden en que el acompañamiento frente a noticias difíciles requiere una posición adulta que combine claridad, honestidad y regulación emocional.
No se trata de decirlo todo, sino de decir lo necesario, en el momento adecuado y de una manera que el niño lo pueda procesar.
“En muchos casos, lo que más protege es la posibilidad de construir sentido en compañía de un adulto disponible”, remarca Núñez Montemayor.
- SIN DISTORSIÓN
Los riesgos de que los menores se informen a través de pares o redes sociales es que obtengan información incompleta, distorsionada o amplificada que genere de inmediato interpretaciones catastróficas, aumento de ansiedad, alteraciones del sueño o percepción de amenaza constante.
A largo plazo, esto puede afectar la regulación emocional, la percepción de seguridad y la calidad de los vínculos, incrementando la vulnerabilidad a síntomas ansiosos o depresivos, alerta Núñez Montemayor.
“La repetición algorítmica de contenido violento intensifica el impacto emocional y dificulta la elaboración psíquica de lo observado”, comenta la fundadora de APIAN.
Rodríguez Salinas apunta que la curiosidad, el miedo a ser excluido por no saber de un tema o a ser llamado miedoso, pueden ser motivos para que un niño o adolescente busque intencionalmente contenidos no adecuados.
- SOBRE LA MUERTE
Cuando se le tiene que dar la noticia de la muerte de un ser querido a un niño, lo mejor es que primero el adulto se prepare para elaborar sus palabras, recomienda la paidopsiquiatra Rodríguez Salinas.
“No se recomienda mentir, pues esto rompe la confianza y daña los vínculos entre niños y adulto”, aclara, “el deseo de proteger de un sufrimiento no se logra al omitir una verdad, sino acompañándose en cada paso del proceso de un tema difícil.
“Siempre es mejor si se recurre a un especialista en caso de que no nos sentimos capaces de dar la información”.
Núñez Montemayor señala que hay que evitar expresiones como “se fue” o “está dormido”, porque sólo generan confusión.
Es preferible ser claro: “Murió”. Eso significa que su cuerpo dejó de funcionar y ya no va a regresar, recomienda.
“Aunque esta formulación puede resultar difícil para el adulto, suele ser menos angustiante que la ambigüedad. Y es fundamental permitir la diversidad de respuestas emocionales: algunos niños lloran, otros preguntan, otros continúan jugando. Todas son formas válidas de procesamiento”.
También debe aclararse explícitamente que el niño no es responsable de la muerte, ya que en ciertas etapas el menor puede tener esos pensamientos.
- SI EL TEMA ES EL DIVORCIO
En el caso del divorcio de los padres, el eje central de la comunicación debe ser claro, consistente y con calma: la separación es una decisión de los adultos y el niño no tiene ninguna responsabilidad en ella y es amado incondicionalmente, indican especialistas.
“Siempre que sea posible, ambos padres deben comunicar el cambio de manera conjunta, con un mensaje simple y emocionalmente regulado”, explica la fundadora de APIAN.
“Es importante explicar qué aspectos cambiarán y cuáles permanecerán estables, ya que la previsibilidad reduce significativamente la angustia”.
Es prioritario evitar que el niño ocupe roles que no le corresponden, como mediador, confidente o mensajero dentro del conflicto parental. La exposición a dinámicas de lealtad dividida, añade la experta, incrementa el malestar emocional. (AGENCIA REFORMA)




