martes, marzo 17, 2026
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COMPETENCIA Y COOPERACIÓN

COLUMNA DE EL COLEGIO DE ECONOMISTAS DE COAHUILA, A.C.

 Por. Ana Isabel Gaytán García

México: espectador de la guerra… pero no de sus consecuencias

Mientras las tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos ocupan titulares en todo el mundo, en México muchos observan el conflicto como si fuera un problema lejano. Después de todo, los misiles no caen aquí ni las sirenas antiaéreas interrumpen nuestras ciudades. Sin embargo, en un mundo interconectado, ninguna guerra es realmente distante. Sus efectos no reconocen fronteras y, tarde o temprano, terminan alcanzando incluso a quienes se sienten fuera del conflicto.

Para México, que mantiene una fuerte dependencia económica con Estados Unidos, este tipo de tensiones internacionales no son menores. Un conflicto prolongado o en escalada puede alterar mercados, modificar decisiones políticas y, sobre todo, impactar directamente en la vida cotidiana de las personas. Uno de los primeros efectos visibles suele ser el aumento en los precios del petróleo. Cuando esto ocurre, el impacto es inmediato: sube la gasolina, aumentan los costos de transporte y, en consecuencia, se encarecen productos básicos, lo que afecta al consumidor final.

Más allá de la economía doméstica, el conflicto también revela tensiones en el tablero global. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que la guerra contra Irán podría terminar pronto, aunque no en las próximas semanas. Al mismo tiempo, ha pospuesto su visita a China para reunirse con Xi Jinping, lo que sugiere que el conflicto no solo se juega en el terreno militar, sino también en el diplomático.

Este tipo de movimientos plantea una duda relevante: si la situación estuviera controlada, ¿por qué involucrar a otras potencias? La respuesta puede estar en la necesidad de compartir no solo responsabilidades, sino también riesgos. En ese contexto, la guerra deja de ser un enfrentamiento aislado y se convierte en una pieza más dentro de un equilibrio global cada vez más frágil.

México, aunque no participa militarmente, no es ajeno a estas dinámicas. El propio secretario de Hacienda ha reconocido que el alza en los precios del crudo puede generar tanto beneficios como presiones. Por un lado, incrementan los ingresos petroleros del país; por otro, obligan al gobierno a aplicar estímulos fiscales para evitar que los precios de los combustibles afecten gravemente a la población. El secretario de Hacienda también ha pedido que se mantenga la calma ya que prevé que estos efectos sean menores y de corto plazo en la economía nacional y que el gobierno mexicano cuenta con mecanismos de cobertura y estímulos fiscales para proteger los precios de los combustibles y evitar alzas drásticas.

Sin embargo, el impacto no se limita a la energía. Si el conflicto escala, podrían verse afectadas áreas clave como el comercio internacional, la inversión extranjera y la estabilidad de los mercados financieros. En un escenario más complejo, México también podría enfrentar presiones diplomáticas para fijar una postura, lo que pondría a prueba su política exterior. Como cuando fue invitado a participar con los BRICS, no ha ingresado por su integración estratégica con América del Norte (T-MEC), el gobierno priorizó la alianza con EE. UU. y Canadá por razones de geopolítica, buscando evitar fricciones comerciales y de aranceles.

En este sentido, resulta ingenuo pensar que la distancia geográfica nos protege. Las guerras del siglo XXI no solo se libran con armas, sino también con decisiones económicas, alianzas estratégicas y movimientos políticos que repercuten a nivel global.

México puede ser espectador en el campo de batalla, pero no lo es en sus consecuencias. Porque hoy, más que nunca, los conflictos internacionales no se miden únicamente por los territorios que afectan, sino por el alcance de sus efectos. Y esos efectos, inevitablemente, también llegan hasta aquí. Debemos ser hoy más que nunca prudentes con nuestras finanzas, es momento de ser más disciplinados con nuestros ingresos y gastos, haz presupuestos y listas de tus compras etc. Sé estratégico con tu economía siempre es posible.