martes, marzo 10, 2026
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LA IMAGEN INCOMPLETA

 

Un maestro dijo algo en clase que se me quedó atorado como canción pegajosa: “La raíz de cualquier radicalización es la falta de visión completa”.

Primero pensé en México. Luego pensé que México no es el problema. México es apenas un pequeño ejemplo de un fenómeno global.

Hay una escena en Don’t Look Up que lo explica mejor que cualquier paper. Dos astrónomos descubren que un cometa va directo a destruir la Tierra. Tienen datos, cálculos, evidencia. Todo. Y aun así, la mitad del planeta los ignora. No porque sean tontos. Porque su algoritmo nunca les mostró el cometa. Les enseño memes. Les enseño trending topics. Les enseño exactamente lo que querían ver.

La película se vendió como “muy buena ficción”. Pero en realidad es un documental adelantado.

En 2011, el activista digital Eli Pariser le puso nombre a este fenómeno: filter bubble. La burbuja de filtro. El concepto es sencillo y medio para preocuparse al mismo tiempo. Cada vez que buscas algo en Google. Cada vez que te quedas tres segundos más viendo un video. Cada vez que le das like a algo que confirma lo que ya pensabas… El algoritmo aprende. Y con ese aprendizaje empieza a construir un pequeño universo hecho a tu medida.

Un mundo donde: las noticias te dan la razón, la gente opina como tú, los expertos confirman lo que ya creías, y los “malos” siempre son los mismos.

El algoritmo no miente. Selecciona. Y lo que no selecciona… para ti simplemente no existe.

El resultado es lo que el profesor Cass Sunstein llama cámaras de eco. Un lugar donde solo escuchas tu propia voz. Pero multiplicada por miles. Luego por millones. Hasta que tu opinión deja de sentirse como una opinión y empieza a sentirse como una verdad evidente.

Ahora bien, hay una diferencia importante entre tener una opinión y estar radicalizado. La radicalización no es pasión. Es certeza absoluta. La certeza de que tu pedazo del elefante…es el elefante completo.

El cuento es viejo. Seis ciegos tocan distintas partes de un elefante. Uno toca la trompa y dice que es una serpiente. Otro toca la pata y dice que es un árbol. Otro toca la cola y dice que es una cuerda. Ninguno miente. Pero ninguno ve el animal completo. Y todos están completamente convencidos de tener razón.

En México lo vemos todos los días. La polarización no es entre personas con datos distintos. Es entre personas que viven en realidades distintas. Dos personas hablando del mismo país. Las mismas fechas. Los mismos hechos. Pero llegando a conclusiones completamente distintas. No porque uno sea bueno y el otro malo. Sino porque cada uno vive dentro de una burbuja distinta creada por un algoritmo cuyo único objetivo es que no cierres la aplicación.

Cinco minutos más. Scroll infinito. Y otra dosis de razón. Y ojo. Esto no es exclusivo de la política. El antivacunas vive en su burbuja. El fanático de la dieta carnívora también. El que cree que todos los empresarios son corruptos. Y el que cree que todos los pobres son flojos. Ambos están montados en la misma maquinaria. La radicalización puede tener muchas banderas. Pero casi siempre tiene el mismo motor: información incompleta que se siente completa.

El psicólogo Arie Kruglanski lleva años estudiando por qué la gente se radicaliza. Y encontró algo interesante. La mayoría de las personas no se radicalizan por maldad. Se radicalizan por significado. Cuando alguien siente que el mundo no lo ve, que no importa, que no cuenta… busca una narrativa que le devuelva peso. Y las narrativas radicales son buenísimas para eso. Son simples. Tienen a “los malos” bien claros. Y te convierten inmediatamente en parte de algo importante. Son como una película de superhéroes. Solo que en la vida real.

El problema no es la convicción. El problema es la convicción sin curiosidad. No sé si esto tenga una solución facil. Probablemente no. Pero sí hay un pequeño ejercicio que hoy parece innovador: buscar activamente la información que te pone a pensar. No necesariamente para cambiar de opinión. Sino para recordar algo que los algoritmos odian: Que el mundo es más grande que tu timeline. Que tu feed no es el planeta. Y que ver solo un pedazo de la realidad no significa que la realidad sea así.

Porque al final del día pasa algo curioso: muchas discusiones en internet no son entre personas con ideas distintas. Son entre personas que están viendo realidades distintas. Cada uno convencidísimo de que su pedazo del elefante es el elefante completo. Y el algoritmo, feliz de la vida, solo pensando: “Perfecto… ustedes sigan discutiendo.”