martes, marzo 10, 2026
Inicio OPINIÓN COMPETENCIA Y COOPERACIÓN

COMPETENCIA Y COOPERACIÓN

Columna de El Colegio de Economistas de Coahuila, A.C.

CRÍTICAS A LA DESIGUALDAD

Por: Alberto Damián Flores Araujo

En los últimos años, el debate global se ha centrado en la crítica al sistema capitalista y neoliberal, impulsado por una brecha de desigualdad creciente entre los distintos deciles de la población. Los críticos del modelo argumentan que los beneficios de la expansión económica se han concentrado de forma desproporcionada en una élite de multimillonarios. Históricamente, desde la acumulación originaria de capital y la Revolución Industrial, el sistema parece haber profundizado estas disparidades, lo que ha servido como caldo de cultivo para líderes populistas que capitalizan el descontento social prometiendo reducir la brecha económica.

En contraparte, un reporte del banco suizo UBS defiende el rol de este sector en la economía moderna. Bajo el concepto del «efecto multimillonario», se argumenta que los dueños de los factores de producción (tierra, trabajo y capital) son pilares del sistema al generar empleo, crear riqueza compartida y sostener la recaudación tributaria. Según UBS, la innovación laboral de los últimos 40 años (especialmente en la Cuenca del Pacífico, los Tigres Asiáticos y el ascenso tecnológico de China) ha sido impulsada por la visión de largo plazo de estos inversores, quienes asumen riesgos en tecnologías disruptivas que aceleran el cambio económico global.

No obstante, el problema adquiere matices éticos y políticos. Mientras los líderes populistas suelen perpetuarse en el poder alimentando la confrontación interna, la extrema riqueza también presenta riesgos de captura institucional. Columnistas como Farhad Manjoo advierten que, en ciertos niveles de opulencia, el dinero tiene el potencial de corromper ideologías de cualquier espectro, permitiendo la compra de influencia política para blindar fortunas sin generar un beneficio real en términos de utilidad social.

La organización OXFAM añade una capa crítica a la legitimidad de estas fortunas. Según sus investigaciones señalan diversos orígenes como lo son: Origen no empresarial: una tercera parte de la riqueza de los multimillonarios proviene de herencias o presuntas complicidades, no de la creación de valor. Prácticas monopólicas: un 15% adicional deriva de actividades que distorsionan la competencia perfecta. Globalización y elusión: las multinacionales suelen trasladar sus beneficios a sus matrices, omitiendo aportaciones económicas y tributarias en los países donde realmente opera su fuerza de trabajo.

Pese a que las cifras de UBS indican fluctuaciones en el número de multimillonarios, la percepción de desigualdad sigue al alza. El caso de Latinoamérica es paradigmático: OXFAM identificó casos donde el poder de las élites distorsiona el proceso democrático para favorecer políticas públicas excluyentes. La concentración es extrema: mientras el 10% de la población posee el 68% de la riqueza, el 50% más pobre apenas accede al 3.5%. Actualmente, la fortuna de los 80 individuos más ricos de la región supera el PIB de casi todos los países del subcontinente.

Si bien el capital es indispensable para la generación de empleo y el dinamismo económico, la limitada inversión en filantropía y la persistencia de brechas sociales obligan a un replanteamiento. El desafío actual radica en encontrar un punto de equilibrio donde la creación de riqueza coexista con una mayor responsabilidad social y política, garantizando que el desarrollo económico se traduzca en una reducción efectiva de la pobreza y la desigualdad.