
Monterrey, NL.- “Si vas al psiquiatra es porque estás mal de la cabeza…” o eso es lo que antes se decía, aunque hoy se sabe que no es así.
Hasta hace no muchos años era frecuente escuchar frases que evidenciaban un fuerte estigma hacia quienes recibían este tipo de atención médica: “eso es para locos”, “te van a volver dependiente”, “no te vayan a mandar al manicomio” y otras tantas ideas que frenaban a muchos de procurar la ayuda que necesitaban.
Pero conforme hay más información sobre el tema y también crecen los problemas de salud mental, son más quienes acuden a una consulta psiquiátrica y llevan un tratamiento con fármacos.
“Desde hace más de tres décadas se ha visto un continuo aumento en la prevalencia de estas enfermedades y, asimismo, en la búsqueda de su atención”, señala Alfredo Cuéllar, profesor de psiquiatría de la UANL y profesor adjunto de la Mayo Clinic.
“Hay un reporte de los países que pertenecen a la OCDE, como México, y nos muestra que en la gran mayoría hay un aumento en la compra de antidepresivos y otros tipos de psicofármacos, como antipsicóticos”.
El informe Health at a Glance 2025 de la OCDE encontró que el consumo de antidepresivos en los países miembros aumentó más del 40 por ciento entre 2013 y 2023.
Y en México, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025 encontró que el consumo de drogas médicas, en la población general, pasó de 1.3 a 2.5 por ciento entre 2016 y 2025.
Los estudios muestran una tendencia al alza desde hace más de una década, pero más marcada a partir de 2020.
El estudio “Global prevalence and burden of depressive and anxiety disorders in 2020 due to the COVID-19 pandemic” encontró que los casos de depresión y ansiedad aumentaron un 28 por ciento a nivel mundial, sólo en ese año.
El psiquiatra Carlos Arnaud Gil, profesor de psiquiatría y medicina interna en el TecSalud, afirma que las agendas de los psiquiatras en Nuevo León se han mantenido saturadas desde entonces.
“Es difícil encontrar una consulta por un psiquiatra el mismo día, inclusive a veces la misma semana”, comenta.
“Sería muy similar a lo que vemos en nivel público, donde también los servicios de salud mental están saturados, consultas que pueden esperarse hasta cuatro o cinco meses”.
BAJAN LOS PREJUICIOS
Cada vez hay más campañas que hablan sobre la salud mental, personas que se animan a contar sus historias, jóvenes que comparten sus experiencias en redes sociales e información a nivel educativo.
Esto ha permitido que más personas busquen ayuda psicológica y psiquiátrica, que por años ha cargado con un fuerte estigma.
“Ha habido muchos mitos que todavía están vigentes entre ciertos estratos de la población”, señala Aram Nava Alemán, coordinador estatal de la Asociación Psiquiátrica Mexicana.
“Por ejemplo, que los medicamentos van a causar adicción o que acudir al psiquiatra implica ‘que uno está loco’”.
O también que la situación se arregla “echándole ganas” o “con fuerza de voluntad”.
Aunque hay padecimientos leves que pueden mejorar al hacer modificaciones en el estilo de vida y llevando psicoterapia, esto no funciona cuando los síntomas son más severos e impactan en el funcionamiento diario de la persona.
Mientras que un psicólogo ofrece acompañamiento terapéutico para afrontar problemas emocionales, el psiquiatra está capacitado para diagnosticar trastornos mentales y recetar fármacos cuando se requiere. A menudo trabajan en conjunto.
“Los trastornos psiquiátricos son alteraciones biológicas y bioquímicas del funcionamiento del cuerpo, que afecta a la conducta, a la emoción y el pensamiento”, destaca Arnaud.
“Muchas personas siguen pensando que se va a curar solo, cuando los tratamientos farmacológicos son eficaces”.
Hoy no sólo se habla más del tema, dicen los expertos, también hay más información que permite a las personas identificar cuando algo no va bien y saber en qué momento hay que pedir ayuda.
Los medicamentos no siempre son para toda la vida y, utilizados de manera indicada, no crean dependencia.
Quienes más se han animado a romper con los mitos son las generaciones más jóvenes. Pero no son los únicos, pues el incremento en pacientes se está dando en todos los grupos etarios, como es el caso de las personas mayores.
Algo preocupante es que está disminuyendo la edad en que se presentan estos problemas.
“La más afectada no es la gente joven”, aclara Cuéllar, “pero preocupa que la tendencia va hacia que estos problemas empiecen de manera más temprana”.
CRECE NECESIDAD
Conforme se incrementan las enfermedades mentales en la población, surge la pregunta: ¿qué lo está ocasionando? Un tema debatido a nivel mundial es cómo factores del medio ambiente como pobreza, contaminación, aislamiento, desastres y violencia impactan en la salud mental.
Aunque las enfermedades mentales más frecuentes, como ansiedad y depresión, tienen factores genéticos de base, están mayoritariamente relacionadas con aspectos del medio ambiente, afirma el psiquiatra Cuéllar.
“La contaminación, problemas de alimentación y cardiometabólicos, una sociedad que es propensa al aislamiento, eventos adversos continuos durante la niñez, pobre acceso a la salud, ciudades saturadas, exceso de tráfico, bullying, mal uso de redes sociales”, ejemplifica, “son factores que están generando más problemas mentales de los que teníamos en el pasado”.
Por separado, el psiquiatra Arnaud coincide en que hay factores contemporáneos que están poniendo en riesgo.
“El uso de plataformas digitales ha llevado a que los seres humanos duerman muchísimo menos”, detalla.
“Somos la generación que genera más sedentarismo, que también es otro factor de riesgo”.
El reto de los profesionales de la salud es impulsar cambios en el estilo de vida del paciente, que le otorguen herramientas para no recaer tras terminar su tratamiento farmacológico.
Aunque los medicamentos son seguros, advierten los psiquiatras, siempre deben ser consumidos con prescripción médica. (AGENCIA REFORMA)




