martes, febrero 24, 2026
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COMPETENCIA Y COOPERACIÓN

Columna de El Colegio de Economistas de Coahuila, A.C.

Balance y Gratitud

Por: Mtro. Jesús Javier González Alcázar

Hay encargos que se asumen con responsabilidad y otros que, sin saberlo, terminan tocando fibras mucho más profundas. Presidir el Colegio de Economistas de Coahuila durante el periodo 2024–2026 fue ambas cosas: una responsabilidad institucional y una experiencia humana que me marcó.

Nada de lo que se hace en lo público es posible sin respaldo en lo personal. Por eso, antes de cualquier balance, el primer agradecimiento es para mi esposa, mis hijos, mi familia y mis amigos. Por la paciencia ante las ausencias, por el ánimo en los momentos de cansancio y por la confianza cuando el tiempo parecía no alcanzar. Presidir el Colegio significó horas de trabajo, distracciones de lo personal y presiones de tiempo, pero también aprendizajes que solo se dan cuando se sirve a algo que es más grande que nuestros intereses meramente individuales.

En ese trayecto ocurrieron situaciones que no siempre es posible prever ni administrar, surgieron y se reforzaron muy grandes amistades, vínculos construidos en el trabajo cotidiano, en la coincidencia de valores y en el respeto, lo que nos recuerda que las instituciones también se construyen desde la generosidad y la calidad humana. Gracias porque sin un equipo de amigas y amigos, este tipo de esfuerzos terminan en terrenos estériles.

Desde el inicio tuvimos una convicción clara como equipo de trabajo, el Colegio debía dejar de ser únicamente un espacio gremial y convertirse en una voz técnica activa en la discusión pública. No para simplemente opinar, sino para aportar análisis, postura y propuestas con responsabilidad profesional.

Esto nos llevó a posicionamientos institucionales en temas nacionales sensibles. En 2025, por ejemplo, fijamos postura ante la transferencia de funciones del hoy extinto Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) al INEGI, defendiendo la importancia de la evaluación externa de la política social y la medición rigurosa de la pobreza. No fue una postura política, sino técnica, considerando que las políticas públicas se fortalecen cuando se evalúan con independencia y evidencia.

También ampliamos la proyección del Colegio más allá de las fronteras estatales. Participamos en la elaboración del documento “T-MEC: Propuestas para la Revisión 2026”, aportando el capítulo del sector agropecuario, y dimos un paso histórico al convertirnos en colegio constituyente de la Federación Mexicana de Economistas Colegiados. Con ello, el Colegio de Economistas de Coahuila fortalece su presencia nacional y la voz colectiva de la profesión.

En el ámbito local, apostamos por una comunicación abierta y plural; desde febrero de 2024, cada miércoles, esta columna se convirtió en un espacio de reflexión económica permanente: 28 columnistas y 88 artículos que abordaron temas de finanzas públicas, desarrollo social, energía, comercio, género y política económica. La pluralidad no fue casualidad; fue una decisión institucional. El debate informado también es un bien público.

Dimos un lugar central a los temas de género y equidad, con ciclos como “Mujer, Liderazgo y Economía”, y actividades culturales que recordaron que la economía no es solo números, sino personas. Celebramos el Día del Economista con conferencias y jornadas académicas sobre salud, desarrollo social, energía y economía agrícola, convencidos de que un gremio que no reflexiona se vuelve irrelevante.

Fortalecimos alianzas con universidades, colegios profesionales y organismos privados; participamos en diplomados y seminarios en materia fiscal, contabilidad gubernamental y presupuesto basado en resultados; e impulsamos la creación del Capítulo Estudiantil del Colegio, porque pensar en el futuro no es un discurso: es una responsabilidad concreta.

Finalmente, llevamos la economía al terreno de las propuestas. Entregamos planteamientos para el desarrollo de Saltillo en materia de movilidad, agua, medio ambiente, finanzas públicas e innovación, y participamos en mesas de trabajo para la integración del Plan Municipal de Desarrollo. Porque creemos en una economía que no solo describe la realidad, sino que contribuye a transformarla.

Hoy cierro esta etapa con gratitud y serenidad. No porque todo haya sido perfecto, sino porque hubo convicción, trabajo colectivo y sentido institucional. El futuro de Coahuila y de México exige economistas técnicamente sólidos, éticamente responsables y comprometidos con su entorno. Economistas que dialoguen con la sociedad y acompañen la toma de decisiones públicas con rigor y sensibilidad.

Seguiré siendo, siempre, un economista orgullosamente colegiado. Y seguiré apoyando, desde donde me corresponda, al Colegio que me permitió servir, aprender y crecer, porque los cargos terminan, pero el compromiso permanece.