miércoles, febrero 18, 2026
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FILTROS DE AMOR

Muy optimista fui al pensar que febrero, mes identificado con el amor y la amistad, sería mejor que enero.

A los desastres climáticos, políticos y de salud en el orbe, se añadieron en México esta semana, nuevas denuncias sobre complicidades entre narcos y funcionarios del partido gobernante.

Con todo lo que implica de delitos, traiciones, asesinatos, fosas clandestinas, indignación, tristeza y, sobre todo, impunidad.

Súmele, los fallecimientos de Jorge Meléndez Preciado colega periodista siempre solidario con el gremio y de Michelle Salinas Muñoz y José Murga del Valle, hija y hermano de amigos de toda la vida.

Desfalcos por 65 mil millones de pesos en Pemex y otras dependencias gubernamentales.

Treinta y tantos muertos y miles de contagiados de sarampión, más la angustia de quienes deben caminar cinco horas para que los vacunen y de los que llegan solo para oír, que se acabaron dosis o jeringas.

Y la irresponsabilidad de la presidenta Sheinbaum y el ignorante secretario de Educación Pública, Mario Delgado, al avalar el encargo hecho por López Obrador a un “marxista” desquiciado recomendado por su esposa, de redactar los libros de texto obligatorios para alrededor de 24 millones de alumnos de primaria.

Como era de esperarse, resultaron llenos de errores; lo despidieron por negarse a corregirlos y como en este gobierno todo es de locos, en lugar de consignarlo le ofrecieron irse de embajador a Costa Rica, no aceptó y durante 99 horas se atrincheró en su oficina.

Así las cosas, busqué temas más felices en el portal History Facts y de un reciente artículo, saqué estos datos sobre elixires amorosos.

La idea de darlos a quien se desea conquistar, ha existido siempre; pero me sorprendió que la mayor parte sean, para despertar la pasión femenina.

Tres siglos antes de Cristo, el médico Jenócrates sugirió dar a las mujeres savia de malva y raíces de satirión blanco y mandrágora, mezcladas con vino.

El satirión, dice Google, es un tubérculo de orquídeas silvestres y la raíz de la mandrágora tiene forma humana y contiene substancias alucinógenas, narcóticas y sedantes.

Ambas plantas están asociadas a la magia y la fertilidad, pero su manipulación es peligrosa y puede ser letal.

Del mismo siglo III, es el Kama Sutra hindú; manual erótico que propone a hombres que quieran encender la pasión de sus amadas, tocar frente a ellas una flauta de caña tratada con jugos de diversas plantas.

Hechizos y brebajes fueron usados por romanos que los adquirían en Sabura, sórdido barrio de la antigua Roma y en dosis excesivas, ocasionaban serios problemas.

El poeta Lucrecio, contemporáneo de Julio César, enloqueció por un filtro de amor que le dio su esposa.

Y el escritor romano Apuleyo fue juzgado por elaborar pociones con ostras, sepias y langostas, para conquistar a una viuda.

Las culturas islámicas del Oriente Medio y África idearon sus propios métodos.

El médico y filósofo del siglo XI, Ibn Sina, conocido en Occidente como Avicena, recetaba una bebida de miel, pimienta y jengibre.

La miel fue también ingrediente principal del texto árabe El Jardín Perfumado de Muhammad al-Nefzawi del siglo XV, que recomendaba calentarla con jugo de cebolla, añadirle agua y garbanzos machacados y dar pequeñas dosis del caldo resultante a quien se quiera atraer.

Durante la Edad Media europea a plantas y alimentos, se incorporaban partes y fluidos corporales de humanos y animales.

El erudito alemán del siglo XIII, Alberto Magno, conocido como Doctor Universalis, escribió “Si quieres que una mujer no sea viciosa ni desee hombres, toma las partes íntimas de un lobo y el vello que crece en sus mejillas, cejas y barba, quema todo y dáselo a beber, sin que lo sepa”.

A finales del siglo XVI en su obra Sueño de una noche de verano, William Shakespeare se hizo eco de los hechizos y colocó pétalos sobre los ojos de la reina-hada Titania, para que se enamorara del tejedor Nick Bottom.

Madame de Montespan, mezclaba la comida y bebida de su amante, el rey Luis XIV de Francia, “con sangre, huesos, intestinos y carne de sapos y murciélagos” para que disfrutara los placeres de la carne y debe haberle resultado, porque tuvieron siete hijos.

Más cerca de nosotros, las antiguas pociones de raíces y cabellos llevaron al éxito en 1959 a los Clovers con la canción Love Potion No. 9 y a una película de Sandra Bullock en 1992.

Y los fans de Harry Potter recordarán, que los padres de Lord Voldemort se unieron gracias a un filtro.

Actualmente se continúan haciendo y dando, elixires de amor y la gente cataloga como embrujados, a quienes no ven los defectos de sus amantes.

Pero muchísimos hombres, prefieren tomar tabletas de Viagra y los científicos siguen buscando fármacos que liberen oxitocina, “hormona del amor”.

La diferencia, recalca History Facts, está en que estos modernos estimulantes no eliminan la autonomía de los amados.