
En 2018, un mesiánico político llegó al poder. Lo hizo de la mano de una narrativa que combinó el revanchismo y la polarización. Del tamaño de su carisma fue su negligencia y la imprudencia para atender los retos en materia de salud.
Mientras las autoridades hacen piruetas para ocultar la realidad y, de pasada, culpar a otros por el problema, es un hecho que el sarampión está matando. Engañar es una estrategia muy recurrida por los miembros de Morena. Los miembros de la secta, ante cualquier problema, se atienen a la justificación de “antes estaban pior”. En una de las más recientes “mañaneras”, Zoé Robledo, director del IMSS, afirmó que la culpa era de Calderón, Peña y hasta Zedillo.
No tardó la respuesta en llegar; legisladores, académicos y periodistas marcaron el faul. Salió a los medios Salomón Chertorivski, exsecretario de Salud y uno de los funcionarios más solventes que ha tenido la administración federal. Lo avalan muy buenos resultados durante su gestión y la seriedad con la cual enfrenta sus compromisos profesionales.
Chertorivski, en su cuenta de X, dijo: “La deshonestidad profesional de Zoé Robledo, responsable del IMSS, no me sorprende; pero es un intento burdo de engañar a los mexicanos.
En 2012, la cobertura contra el sarampión era de 98.8% (primera dosis) y 91.8% (segunda).
En 2024, la administración pasada, y en particular el inepto de López Gatell, la dejó en 79.8%.
No son mis datos, sino información de la Organización Panamericana de la Salud.
En vacunación no se improvisa: cuando el Estado prefiere “ahorrar” y hacer clientelas, desprotege criminalmente a la infancia”.
Al mismo tiempo, en conferencia de prensa, el diputado Éctor Jaime Ramírez, exsecretario del ramo en Guanajuato, señaló que la mayor parte de los fallecidos debieron ser vacunados durante el gobierno del presidente López Obrador.
Por su parte, el infectólogo Alejandro Macías dijo a la prensa internacional: “En México —la causa— fue, sobre todo, la falta de compra de vacunas, que empezó en 2019. El gobierno cambió su sistema de compras. También hay que decir que se dejó de financiar sustancialmente a los servicios de salud. Eso afectó el abasto de medicamentos y de vacunas”.
Durante décadas, México construyó instituciones para atender el derecho a la salud y, en el caso particular, un programa exitoso de vacunación. Hoy, a decir de expertos, se van a requerir varios sexenios para recuperar lo perdido por la negligencia e ignorancia de López Obrador y el siniestro doctor Gatell.
Urge que el gobierno federal reconozca errores y construya nuevas políticas públicas avaladas por expertos en la materia. En el caso del sarampión, se impone la constitución de una comisión independiente que investigue lo sucedido y proponga mecanismos para evitar la repetición de la tragedia.




