
Ciudad de México. – ¿Quieres una relación sentimental sana? Para lograrla, empieza primero por el amor propio; descubre por qué es fundamental.
Más allá de los corazones, flores y regalos característicos de este día, Dolores Montilla, presidenta de la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM), propone una reflexión profunda sobre ¿Qué lugar nos damos a nosotros mismos dentro de nuestras relaciones? Aquí algunas claves:
¿QUÉ ES?
El amor propio suele confundirse con egoísmo o narcisismo, pero no se trata de una autosuficiencia emocional que excluye al otro, implica la capacidad de reconocerse como alguien valioso, digno de cuidado, respeto y bienestar.
En términos psicológicos es una relación interna que se construye desde la infancia y que influye profundamente en la manera en que elegimos pareja, establecemos límites y permanecemos -o no- en vínculos que nos hacen daño, apunta la APM.
¿Y SI FALTA?
Cuando una persona no ha desarrollado amor propio es más probable que busque en la pareja aquello que siente que le falta: validación, seguridad o sentido de identidad.
Esto puede generar relaciones de dependencia emocional, miedo al abandono o dificultad para poner límites.
¿POR QUÉ IMPORTA?
Cuando las personas han desarrollado un vínculo interno estable, la relación amorosa deja de ser un lugar de carencia y se convierte en un espacio de encuentro.
El modo en que una persona se habla, se cuida y se permite sentir es el modelo silencioso que luego se reproduce en sus relaciones afectivas.
Tener amor propio no significa ausencia de conflicto. Amar a alguien -y amarse- implica atravesar frustraciones, diferencias y momentos de duda. La clave está en que esos conflictos no destruyan la dignidad personal ni el bienestar emocional.
Una relación sana no es la que nunca duele, sino aquella en la que ambos pueden seguir siendo sujetos completos, no mitades que se necesitan para existir.
En una cultura que suele idealizar el romance, recordar la importancia del amor propio es también un acto de salud mental. Implica reconocer que ninguna pareja puede sustituir el trabajo interno, y que el cuidado emocional cotidiano -descansar, pedir ayuda, decir no, respetar los propios tiempos- es parte fundamental de la experiencia amorosa.
Al final, el amor que permanece no siempre es el que llega desde afuera, sino el que se aprende a construir desde dentro. (AGENCIA REFORMA)




