miércoles, febrero 11, 2026
Inicio OPINIÓN VIVIR ES AHORA

VIVIR ES AHORA

¿Amas demasiado?

En el aliento de vida se encuentra escondido un anhelo profundo: el deseo de amar y ser amado. El amor conforma el viaje más transformador; no se define por lo que sentimos, sino por lo que somos capaces de dar y expresar.

Existimos y vivimos gracias al amor. Incluso, somos capaces de dar la vida por él. En el anhelo de experimentarlo, invertimos nuestra vida buscándolo en miradas, en gestos y promesas, de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista, ya sean artísticos, científicos, filosóficos o religiosos.

Lo vivimos en diferentes dimensiones, sin que cada una de éstas limite o anule al otro: en la pareja, la familia, Dios, la sociedad, los animales, el trabajo… interpretándolo como un sentimiento relacionado con el afecto.

Pero el verdadero significado del amor tiene una connotación más profunda: todo lo existente tiene su origen en la misma fuente: Dios Creador, cuya esencia es el amor. Y se sostiene en el equilibrio entre dar y recibir, como en una respiración como fuente de vida.

Y así, creados a imagen y semejanza de la misma esencia, buscamos el mismo balance: dar y recibir. Pero, hundidos en el velo de la ignorancia, olvidamos que ya somos todo el amor que necesitamos, y lo comenzamos a buscar fuera antes de encontrarlo dentro.

Creyendo que el amor es un premio por ganar o merecer, un camino que hallar o un destino al cual llegar, no nos damos el tiempo para descubrir primero ese fuego interior dentro de nosotros, esa energía vibrante que compone nuestro ser y que está esperando brillar para donarse y recibir en retribución.

Y, entonces, tratamos de convencer a los demás que valemos la pena, buscando a alguien que nos acepte y nos quiera, que nos brinde amor, afecto y aprobación y quiera recibirnos. Es cuando el amor duele: cuando nos sentimos pequeños, inadecuados, y nuestras expectativas se rompen. Y creemos que nuestro amor no es suficiente, que no somos suficientes porque no recibimos la misma respuesta cuando ya hemos dado demasiado…

 

Entonces, ¿cómo podemos amar sin perdernos en el intento?

Lo primero que necesitamos entender es que es imposible estar solo o sola. Solamente nos sentimos solos cuando no sabemos estar con nosotros mismos.           Cuando tratamos de encontrar a nuestra media naranja, sólo nos encontraremos frente a nosotros a la media naranja que nos corresponda en ese momento, según nuestro estado de crecimiento y evolución; de crecimiento, apertura mental y comprensión.

Cuando el amor duele, es una señal latente de que nos hace falta autoestima. De que nos ha hecho falta encontrar ese amor dentro de nosotros mismos primero, y descubrir que ya somos seres completos. Y comprender que el amor es una experiencia que nos lleva a compartir, a crecer y a descubrirnos más, no a completarnos mutuamente.

La persona o situación a la que amamos, llámese pareja, hijos, padres, amigos, trabajo, están ahí para ayudarnos a conocernos más a nosotros mismos. Y, lejos de la creencia de que las mejores relaciones son aquellas en las que no hay roces, las mejores relaciones son aquellas que nos muestran, de una manera sana, nuestras fortalezas y nuestras áreas de oportunidad.

Entonces, aquellos quienes más nos aman, son los mejores compañeros para tener discusiones, porque una sana discusión, basada en el respeto y el amor mutuo, es una fuente de autoconocimiento que siempre nos lleva a crecer. En cambio, cuando callamos por miedo, entonces es cuando realmente estamos solos, aunque estemos acompañados.

El romantizar las relaciones es la fuente de mayor sufrimiento, no por lo que representa el romance en sí, que es una delicia, sino por la cantidad de proyecciones y expectativas que ponemos en el otro para que nos llegue a “completar».

Entonces, si te encuentras atorado en una mala situación por mucho tiempo, no permitas que la historia que te cuentas para justificarla te seduzca. Es mejor comunicar para que, de esa manera, se puedan fortalecer los lazos de amor al crecer juntos.

Y, en vez de sentir que amar es darlo todo hasta agotarse, o creer que quien tiene más amor es capaz de soportarlo todo, o que entre más te olvides de tí estarás amando más, mejor toma conciencia de que lo que lo que estás viviendo no es amor, sino dependencia.

El amor empieza por uno mismo para compartir con equilibrio todo lo que somos: equilibrio entre dar y recibir. Las buenas relaciones se forman con personas completas, sanas, y mejoran la calidad de vida. En cambio, aquellas que requieren que las sostengas a costa de tu salud, de tu autenticidad o de olvidarte de ti mismo, no son sanas.

Al final, el amor no es solo un sentimiento: es la esencia que une nuestras almas y nos impulsa a crecer y convertirnos en nuestra mejor versión. Es un viaje sin fin que nos invita a experimentar la vida en su forma más pura: es la chispa que enciende nuestro propósito a través del crecimiento.

¿Qué historia de amor eliges contar hoy?

 

 

coachteylealg@gmail.com