martes, febrero 3, 2026
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VIVIR ES AHORA

 

Vende humos…

¿Te ha pasado que te invitan a realizar un nuevo proyecto, una relación o un emprendimiento sin bases firmes, pero asegurándote que ya existe?  Ya sea el producto milagroso, supuestamente probado. O la empresa que quiere expandirse, cuando apenas ha comenzado a operar y sólo ha generado una pantalla vistosa. O la relación espectacular con una persona que no se ha dado a la tarea de sanar, crecer y salir de la victimización…

Hay personas que brillan. Que han aprendido a crecer, a mejorar: a transformar los retos en oportunidades. Su brillo se nota, no porque lo anuncien sino porque despiden un halo de sabiduría que, al estar cerca, produce la sensación de estabilidad y seguridad.

Estas personas, en muchas ocasiones, inspiran a aquellos quienes desean aprender de ellos, y llegan a convertirse en grandes mentores debido a su nobleza y su deseo genuino de ayudar, de hacerle el camino más fácil a los demás. Han entendido que lo más grande que pueden dejar como un legado es la contribución.

Pero, al igual que una moneda, este brillo también tiene dos caras: también pueden ser blanco fácil de personas que desean “ahorrarse” el trabajo de crecer y mejorar, de aprender con resiliencia a afrontar los retos de la vida. Entonces, llegan a ellos personas que, a través de contar una verdad a medias, donde siempre una verdad a medias equivale a una mentira, les ofrecen grandes oportunidades para “seguir” creciendo, ayudando o construyendo la siguiente gran etapa de sus vidas, sin bases seguras, ocultas bajo cortinas de humo.

Una vez una muy buena persona me dio un buen consejo: “para llegar a conocer bien a alguien requieres tratarle por un tiempo”.

Y ese tiempo, lejos de utilizarlo para juzgar si las personas son buenas o no lo son, nos sirve para evaluar si los valores fundamentales y la visión a futuro son compatibles. Para poder reconocer si ambas partes tienen el mismo nivel de preparación, el mismo nivel de crecimiento para sostener un proyecto a futuro y bases sólidas para llevarlo a cabo. Se requiere de esa inversión: tiempo.

Cuando hemos pasado por una desilusión, una traición o un abuso de tiempo y de confianza, el volver a confiar se vuelve difícil. Es, en ese momento, en donde podemos tomar la siguiente decisión: endurecernos o fortalecernos.

Endurecerse implica construir una muralla más grande o, incluso en ocasiones, aislarse para no volver a ser vulnerables. Pero, construir murallas significa dejar afuera muchas cosas que también nos generan contribución.

Fortalecerse, en cambio, requiere de una toma de conciencia profunda para poder traer a la luz aquello en lo que necesitamos trabajar para reforzar nuestra protección sin que tengamos que cambiar nuestra esencia, o pasar facturas a quienes no nos deben nada, ni quedarnos estáticos por miedo a que nos vuelvan a lastimar.

Para ésto, te recomiendo que te hagas las siguientes preguntas. Ante la situación en que te sentiste engañado o vulnerado, pregúntate:

¿Cuáles fueron las señales que omití o que pasé por alto?

¿Cuál era el beneficio que esperaba obtener permitiendo que mis límites se sobrepasaran?

¿De qué manera puedo proteger eso que percibí que se vulneró o se me arrancó?

Volver a construir confianza requiere un acto de fé: no un acto de fé para el otro, sino para nosotros mismos. En reconocer que, independientemente del resultado, de lo perdido o no cumplido, soy capaz de volver a levantarme y volver a construir aquello que ahora me hace falta o me quitaron, porque yo soy quien ha crecido y lo seguiré haciendo.

La vida es tan sabia que permite que, con el tiempo, después de que pase la tormenta, las aguas vuelvan a tomar su nivel, dejando a cada quien en el lugar que le corresponde: a cada rey en su trono y a cada payaso en su circo.

Tal vez, alguna vez alguien pudo haberte quitado alguna oportunidad, o dinero, o a personas que eran importantes para ti. Pero lo que nadie jamás podrá quitarte es tu valor, tu sabiduría y tu experiencia. Eso es lo que hace que se diferencie a un líder de un vendedor de humo.

Así que, si eres ese líder, la vida te volverá a poner en el lugar que te has ganado, sacándote de donde no perteneces. Y si eres el vendedor de humo, la misma vida te mostrará que no puedes recibir recompensas de la siembra y el esfuerzo de otros.

La vida se cuida a sí misma: cuida a sus hijos más valiosos. Entonces, hoy te invito a que te conviertas en una persona de alto valor, emprendiendo tus proyectos con bases sólidas en tus valores.

Abandona la idea de construir fachadas llenas de espacios vacíos: las cosas buenas no pueden tener base en una mentira. Una relación, un negocio, un proyecto, se inicia desde los cimientos, no desde el cascarón: de la imagen.

Cuando has trabajado en construir algo muy valioso desde dentro, la fachada se conforma sola. No necesitas mostrarle a nadie lo que, de manera tan evidente y sonora, comunica tu esencia.

 

coachteylealg@gmail.com