«Nunca se debe utilizar ni manipular el cariño o el aprecio de una persona, en este caso los hijos», aseveró el titular de la Diócesis de Saltillo
El obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, hizo un llamado a madres y padres de familia que atraviesan por un proceso de divorcio o separación a priorizar el bienestar emocional de sus hijas e hijos menores de edad y evitar prácticas que puedan derivar en violencia vicaria.
«Nunca se debe utilizar ni manipular el cariño o el aprecio de una persona, en este caso los hijos, o la propia persona para obtener un beneficio o para obligar a alguien a hacer algo; yo creo que a los que más queremos, hay que cuidarlo, no utilizarlos como una manera de presionar», externó.
Señaló que, en medio de conflictos legales o personales, los menores no deben ser utilizados como instrumento para dañar a la expareja, ya que ello genera afectaciones profundas en su desarrollo psicológico y emocional.
Ante este panorama, exhortó a las familias a buscar soluciones mediante el diálogo, la mediación y, de ser necesario, apoyo psicológico o espiritual, con el fin de reducir el impacto del divorcio en los menores.
«Yo les pediría, papás y mamás, que arreglen sus asuntos sin llevarse de encuentro a los hijos. También a veces nos llevamos de encuentro a los abuelos, a los hermanos, entonces si bien esto de la violencia vicaria se ha enfocado a un tema muy especial, a veces tenemos esa tentación de manipular o de utilizar el amor, el cariño, el aprecio para obligar a alguien a hacer algo», indicó.
Cabe señalar que la llamada violencia vicaria se presenta cuando uno de los progenitores utiliza a los hijos para causar daño a la otra parte, ya sea obstaculizando visitas, generando rechazo o provocando conflictos emocionales. (OMAR SOTO)





