Ciudad de México.- Países de Europa endurecen su posición frente a las tecnológicas. Este martes Pedro Sánchez, presidente de España, utilizó la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái para presentar una ley que pretende bloquear el acceso a redes sociales a menores de 16 años en su país.
Esta medida es el eje central de un paquete de cinco reformas anunciadas por Sánchez que buscan restar influencia a las plataformas digitales, principalmente originarias de Estados Unidos y China, bajo el argumento de que el ecosistema actual es un Estado fallido.
“Nos dijeron que las redes sociodigitales iban a ser una herramienta para la comprensión global y la cooperación. Un vehículo para la libertad, la transparencia y la responsabilidad. Un espacio donde videos y algoritmos nos ayudarían a mejorar nuestras sociedades y nuestras vidas. Pero ha ocurrido lo contrario”, expresó Sánchez en la conferencia.
“Las redes sociodigitales se han convertido en un Estado fallido. En un lugar donde se ignoran las leyes y se toleran los delitos, donde la desinformación vale más que la verdad y la mitad de los usuarios sufren ataques de odio. Un Estado fallido en el que los algoritmos distorsionan el debate público y donde se distorsionan y se venden nuestros datos e imágenes”, añadió.
La propuesta española incluye la obligación de implementar sistemas efectivos de verificación de edad, la responsabilidad penal para directivos que no retiren contenido ilegal y la creación de una Huella de Odio y Polarización para fiscalizar a empresas como TikTok, Instagram y Grok.
Sánchez planteó la necesidad de recuperar la soberanía digital frente a la desinformación y los discursos de odio. Apeló a una tolerancia cero contra la coerción de las grandes plataformas.
Este anuncio ocurre en un contexto global de tensión creciente entre gobiernos y tecnológicas.
En Australia, tras la implementación de una ley similar el pasado 10 de diciembre, Meta reportó el bloqueo de más de 544 mil cuentas de menores.
Sin embargo, la empresa de Mark Zuckerberg ha urgido al gobierno australiano a replantear la prohibición, pues el bloqueo masivo, según él, provoca un “efecto whack-a-mole” donde los jóvenes migran hacia aplicaciones menos reguladas y rincones más oscuros de la red para eludir la ley.
Mientras el Gobierno español busca proteger a los menores de los modelos de negocio que considera nocivos, surge la duda sobre cómo se ejecutará una verificación de edad que no comprometa la privacidad de toda la ciudadanía mediante vigilancia biométrica.
La experiencia en Australia sugiere que las Big Tech prefieren trasladar la responsabilidad a los padres y abogar por estándares de industria en lugar de leyes nacionales restrictivas.
Al final, el éxito del plan de Sánchez dependerá de si la Coalición de los Dispuestos Digitales, conformado por cinco países de la Unión Europea, que buscan aplicación de una regulación más estricta, rápida y eficaz de las plataformas sociales, logra construir una barrera o el poder de las tecnológicas se impondrá. (AGENCIA REFORMA)





