Andrés Manuel López Obrador formó un partido político y un movimiento con el objetivo de ganar la Presidencia de la República. A él se unieron una mezcla de personas con distintos y, a menudo, opuestos puntos de vista, criterios filosóficos, premisas teóricas y valoraciones éticas y políticas, con la única coincidencia de tomar del poder.
En el ejercicio del poder, López Obrador en su momento, y ahora la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, han mostrado lo que realmente quieren como proyecto de nación y, por lógica, no es necesariamente lo mismo que desean los que se le unieron cuando el proyecto estaba basado en la aspiración al poder.
Para unos esa aspiración al poder era un nexo para la consecución de otros fines (idealistas) para otros era la búsqueda del poder por el poder, para gozar del sentimiento de prestigio que él confiere.
En estos últimos días se han vivido algunos pasajes que seguramente deberán llevar a la reflexión al partido gobernante y a su dirigencia moral.
Uno de ellos ha tenido que ver con la exposición de los vínculos con el narcotráfico de Hernán Bermúdez Requena, conocido como “El Comandante H”, el exjefe de Seguridad del Gobierno de Tabasco cuando el gobernador de esa entidad era Adán Augusto López, hasta ayer coordinador de Morena en el Senado, uno de los cuadros relevantes del morenismo.
En su crónica del 13 de julio para el diario El País, el periodista Pablo Ferri señalaba: “El cerco se estrecha sobre la estructura criminal que vivió a la sombra del gobierno de Tabasco, en tiempos del gobernador Adán Augusto López y su sucesor, Carlos Merino, de 2018 a 2024. Actual coordinador de Morena en el Senado, el entonces gobernador López colocó al frente de la policía estatal a un sujeto, Hernán Bermúdez Requena, señalado ahora de haber liderado una organización criminal, La Barredora, que hizo estragos en la entidad. Este fin de semana, el actual jefe militar en Tabasco, el general Miguel Ángel López, ha desvelado que las autoridades cuentan con una orden de detención contra Requena, desde febrero. Lo malo, ha dicho López, es que Requena se fugó ese mismo mes.”
Desde el momento que la opinión pública tuvo conocimiento del tema, este se ha convertido en una polémica en torno al Senador Adán Augusto y la comparación con el caso de Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública en tiempos del entonces presidente Felipe Calderón, condenado en Estados Unidos por sus ligas con el crimen organizado.
La pregunta en el ambiente es: ¿Un funcionario de nivel ejecutivo es responsable directo por los delitos y conductas irregulares de su gabinete o subalternos?.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha recordado los principios fundacionales de Morena basados en el pensamiento del expresidente Benito Juárez y ha replicado el mensaje: “En el momento en el que estamos desempeñando un cargo público, todos debemos comportarnos adecuadamente. Cada quien debe ser reconocido por su historia, por su comportamiento”.
Por lo pronto, como siguiente secuela de lo anterior, Adán Augusto López ha renunciado este domingo a la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado. En su lugar ha quedado el senador Ignacio Mier, quien fue elegido por los legisladores de Morena y asumirá también la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo). En conferencia de prensa, el exgobernador de Tabasco ha afirmado que permanecerá “como un senador más”, y que no solicitará licencia.
Dice el aforismo: “En política solo se comete un error, todo lo demás son consecuencias». Esperemos a ver hasta donde llegan las consecuencias en este caso.
José Vega Bautista
@Pepevegasicilia
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