
Auckland, Nueva Zelanda.- Los analgésicos más comunes para bebés, como el paracetamol y el ibuprofeno, han sido objeto de debate durante años por su posible relación con enfermedades como el eczema o problemas respiratorios. Aunque se usan con frecuencia en todo el mundo, algunos estudios anteriores sugerían posibles riesgos a largo plazo, lo que generaba dudas entre padres y profesionales de la salud.
Ante esta interrogante sobre la seguridad de los infantes científicos de la Universidad de Auckland y el Instituto de Investigación Médica de Nueva Zelanda, realizaron un estudio que aporta evidencia robusta tras un largo debate sobre los posibles efectos adversos de estos analgésicos en la infancia.
Publicado en ‘The Lancet Child’ & ‘Adolescent Health’, el ensayo controlado aleatorizado conocido como PIPPA Tamariki no encontró que el uso de estos medicamentos incremente la incidencia de eccema ni bronquiolitis durante los primeros 12 meses de vida.
El estudio PIPPA Tamariki es considerado el mayor ensayo clínico de este tipo realizado en Nueva Zelanda. Entre abril de 2018 y julio de 2023, 3 mil 923 lactantes fueron reclutados en distintos hospitales y centros médicos del país. Los participantes, todos menores de ocho semanas al momento de ingresar, fueron asignados al azar para recibir exclusivamente paracetamol o ibuprofeno cuando presentaron fiebre o dolor en su primer año de vida. Esta asignación aleatoria y controlada permitió comparar de manera directa los efectos de cada medicamento en la salud de los bebés, eliminando sesgos y factores de confusión habituales en investigaciones previas.
El protocolo de administración se ajustó a las recomendaciones pediátricas locales: la dosis de paracetamol fue de 15 mg/kg, y la de ibuprofeno, de 5 a 10 mg/kg según la edad del lactante. Los padres recibieron instrucciones precisas sobre cuándo y cómo administrar los medicamentos, y se les realizó un seguimiento periódico. Los investigadores recopilaron datos detallados sobre síntomas de eccema, episodios de bronquiolitis, otros eventos adversos y hospitalizaciones, además de revisar los registros clínicos y las recetas médicas.
Los resultados indicaron que el eccema afectó al 16,2 por ciento de los bebés tratados con paracetamol, frente al 15,4 por ciento de quienes recibieron ibuprofeno. En cuanto a la bronquiolitis, el 4,9 por ciento de los lactantes del grupo de paracetamol y el 4,3 por ciento del grupo ibuprofeno presentaron la enfermedad en su primer año. Estas diferencias no alcanzaron relevancia estadística, lo que significa que no existe una asociación entre el uso de estos medicamentos y un mayor riesgo de desarrollar estos problemas en la infancia temprana.
Los efectos adversos graves fueron muy poco frecuentes y ninguno se atribuyó a la medicación utilizada, según el análisis realizado por la Universidad de Auckland. Además, el estudio no detectó diferencias significativas en la frecuencia de hospitalizaciones entre los dos grupos, lo que refuerza la solidez de los hallazgos y la confianza en la seguridad de ambos fármacos.
“Nuestro estudio encontró que el paracetamol y el ibuprofeno son increíblemente seguros para usar en niños pequeños”, aporta el investigador principal, el profesor Stuart Dalziel, presidente de Cure Kids de Investigación en Salud Infantil en la Universidad de Auckland y pediatra en el Starship Children’s Hospital.
La autora principal, la doctora Eunicia Tan, profesora titular de la Universidad de Auckland y médica de urgencias del Hospital Middlemore, agrega: “En última instancia, el estudio proporcionará evidencia importante sobre el vínculo entre el uso de paracetamol y el asma, el eczema, la fiebre del heno y los trastornos del desarrollo, como el autismo y el TDAH2.
A la espera de los resultados a largo plazo, el estudio ya constituye una referencia para profesionales de la salud y familias, contribuyendo a despejar temores y a consolidar una base científica para la toma de decisiones en la atención de los niños más pequeños. (El Heraldo de Saltillo)
https://www.pippatamariki.ac.nz/




