
La salud psicosocial de los trabajadores de la región Sureste de Coahuila que fueron despedidos de la planta de General Motors, así como de quienes se vieron impactados de la misma forma al ser trabajadores de la cadena de proveeduría de esta armadora, podría verse afectada con altos niveles de estrés al tratarse de jefes de hogar.
Patricia Valdés García, especialista y académica de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), explicó que el impacto es particularmente crítico para hombres de entre 30 y 40 años, quienes suelen ser los principales proveedores económicos de sus familias.
«A lo mejor no se nota tanto de entrada ya que generalmente reciben una remuneración económica (finiquito), pero si hay un mal uso de este recurso o no logran conseguir trabajo en los meses siguientes, surge una situación de estrés sicosocial y factores de riesgo», señaló Valdés García.
Ante ello, la académica enfatizó que la escasez de recursos no sólo afecta al trabajador, sino que limita las condiciones de vida de todo el núcleo familiar. Ante este panorama, se recomienda a los afectados seguir un plan de contingencia inmediato que incluya el racionamiento del gasto priorizando los pagos esenciales para la familia durante el tiempo que dure el estado de desempleo.
Aunado a ello recomendó establecer entre todos los miembros de la familia un diálogo que permita gestionar las finanzas y ajustar las expectativas de consumo, así como iniciar la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos o empleos formales de manera inmediata. (DAVID GONZÁLEZ/INFONOR)




