
Monterrey, NL.- La noticia en septiembre del 2012 de que sería el nuevo arzobispo de Monterrey le llegó con un claro mensaje: “Vas a un gran desafío”.
Rogelio Cabrera López, entonces arzobispo de Tuxtla Gutiérrez y de 61 años, dijo en ese entonces que se subía a un tren de alta velocidad.
Este sábado, el responsable de la Arquidiócesis regia, cumple 75 años, edad en la que los Obispos deben presentar su renuncia al Pontífice -en este caso al Papa León XIV-, de acuerdo con el Derecho Canónico.
“Yo estoy feliz de haber estado en esta Arquidiócesis. Por supuesto, nos superan los desafíos”, dice Cabrera en entrevista.
“Alguien puede decir que está muy vacío el vaso, otros dicen que está medio lleno. Lo dije el día que llegué: ‘Me subo a un tren a alta velocidad’, y creo que también tengo que bajarme dejándolo en velocidad. Éste es mi sueño, éste es mi deseo, pero yo estoy muy contento”.
– ¿Le gustaría quedarse más tiempo?
“Sí, pero no puedo ni debo”, responde de inmediato. “El papa me dirá cuántos días, cuántos meses y yo seguiré trabajando con el mismo entusiasmo. No estamos en sede vacante”.
Es incierto cuánto tardará el papa en emitir su respuesta.
En abril, Cabrera López cumplirá 30 años de servicio como Obispo, luego de que en 1996 fuera nombrado Obispo de Tacámbaro, Michoacán. Posteriormente, de Tapachula y Tuxtla Gutiérrez.
Nacido en Guanajuato y ordenado sacerdote el 17 de noviembre de 1978, dice que su ministerio le ha permitido conocer diversos Méxicos.
En Monterrey se encontró con una sociedad que vive de prisa, lucha a diario contra el reloj y tiene altos niveles de estrés. Sin embargo, los describe también como personas abiertas, dispuestas a acoger al necesitado y muy participativas para ayudar.
- CON LOS MÁS VULNERABLES
Con 13 años al frente de la Arquidiócesis, Cabrera López expresa que entre lo que más le enorgullece es haber logrado que la Iglesia católica regia llegara a la periferia con la creación de las misiones parroquiales.
Se trata de espacios territoriales que actúan con las mismas facultades de una parroquia: hay sacerdotes responsables y se realizan labores educativas en busca de reconstruir el tejido social. Algunos de estos sitios operan al aire libre.
“A veces parece colapsada la Ciudad, porque los servicios nunca alcanzan, los servicios de salud, los servicios de transporte, y a mí me dicen también: ‘Te toca atender el desborde de la necesidad de atención espiritual’”, cuenta el arzobispo.
Desde su llegada se han creado 29 parroquias y 16 misiones parroquiales. La mitad de las parroquias nuevas iniciaron como misiones parroquiales.
Se fundaron para atender a población católica de Zuazua, El Carmen, Apodaca, García, Salinas Victoria, Juárez, Pesquería, Escobedo y Guadalupe.
El prelado indica que el tema de la movilidad y la falta de un transporte público que responda a las necesidades de la población ha sido una de las grandes preocupaciones para la Arquidiócesis.
“Esto nos trae a nosotros también una problemática de organizativa pastoral”, comenta, «porque ahora nosotros prácticamente entre semana no podemos tener programación pastoral, salvo las eucaristías. Pero otro tipo de trabajo, no, porque los fieles no alcanzan a llegar a su casa porque tienen horas de desplazamiento».
La Fundación El Roble, creada en el 2019 y apoyada por la Arquidiócesis, con la que han atendido a cientos de niños, niñas y adolescentes que vivieron abuso sexual, es otro de los proyectos que el arzobispo destaca.
“Sé que hay muchas cosas complicadísimas en la Ciudad: la violencia, la criminalidad, el tema de las adicciones, pero lo malo o lo no tan agradable, si lo vemos desde lo positivo, es que podemos crear siempre esperanza”, menciona. “Esta Iglesia, esta sociedad, este Estado, tienen futuro”.
Confía en que su sucesor continuará con su línea de atención hacia las poblaciones más vulnerables, como migrantes, familias de escasos recursos económicos y personas privadas de la libertad y en situación de calle.
“No son proyectos creados por gusto, sino son respuestas obligadas”, señala. “Y el que venga después de mí, por sentido ético y de gran responsabilidad frente a Dios y frente a la sociedad, lo tiene que seguir y lo tiene que mejorar y tiene que crear más cosas porque esto está imparable”.
- ‘LLEVAR ESPERANZA’
De forma apacible, refiere que la Iglesia está abierta a todos, mensaje característico del fallecido papa Francisco, quien asumió como pontífice unos meses después de que Cabrera López llegara a Monterrey.
Ha visitado los penales del Estado e impulsó la creación en el Cereso No. 1 de la llamada Parroquia Penitenciaria en 2023; recientemente en ese centro penitenciario bendijo la colocación de la primera piedra de la Parroquia San Pedro y San Pablo.
“Nosotros tenemos que llevar esperanza a donde no hay esperanza”, señala. «Tenemos que consolar. Ésa es parte de nuestra tarea y esto tenemos que hacerlo estando presentes y haciendo un trabajo a largo plazo.
“Por eso decidí que no solamente fuera el Capellán de vez en cuando, sino que tuviéramos una presencia estable en los reclusorios. Por eso fundé la parroquia personal”.
Asegura que en la última década ha subido mucho la participación de laicos en grupos arquidocesanos.
“Hay un catolicismo muy maduro, muy participativo”, añade.
La religión no es impuesta, remarca, y las personas que no quieran seguirla tienen total libertad y eso no significa que sean vistos como parte de un equipo contrario.
– ¿Qué hubiera querido lograr y no pudo?
“El reto más difícil es el de las familias”, contesta, “de hecho, este año puse en todas las misas la lectura de las bodas de Caná.
“Que las familias recuperen esperanza, que recuperen alegría, que los matrimonios se amen, (eliminar) esta cultura que nos distancia, que nos hace conflictivos, y puedan las familias vivir en paz. Es mi sueño y es una tarea inacabada”.
Al final, el arzobispo ofreció disculpas por todo lo que no pudo hacer y, una vez más, agradeció la oportunidad de haber podido trabajar con la sociedad regiomontana.
LA VOZ DEL PASTOR
“Lo dije el día que llegué: ‘Me subo a un tren a alta velocidad’, y creo que también tengo que bajarme dejándolo en velocidad. Éste es mi sueño”.
“Y el que venga después de mí, por sentido ético y de gran responsabilidad frente a Dios y frente a la sociedad, lo tiene que seguir (el apoyo a los más vulnerables) y lo tiene que mejorar y tiene que crear más cosas porque esto está imparable”. (AGENCIA REFORMA)




