
Washington DC, EU.- Una tormenta invernal de gran magnitud, calificada por meteorólogos como una de las más severas de los últimos años, se prepara para cruzar Estados Unidos de costa a costa a partir del viernes 23 de enero. El fenómeno, que se extenderá por más de 2 mil 400 kilómetros, impactará a más de 30 estados y coincidirá con una intensa irrupción de aire ártico, elevando riesgos para la población, la infraestructura y el suministro energético del país.
En su punto máximo, más de la mitad de la población estadounidense podría experimentar simultáneamente nieve, aguanieve o lluvia helada. El frío extremo acelerará la acumulación de nieve y hielo en carreteras, complicando las labores de mantenimiento y aumentando el riesgo de apagones prolongados, especialmente para quienes dependan de la calefacción durante varios días.
Las primeras afectaciones se esperan en las llanuras centrales y del sur desde el viernes, con una intensificación el sábado 24 que llevará nieve y hielo desde Oklahoma y el norte de Texas hasta Carolina del Norte, Virginia y Maryland. Para el domingo 25 por la noche, el sistema continuaría afectando zonas del Atlántico medio y el noreste, aunque la trayectoria final y las cantidades de acumulación aún presentan incertidumbre.
Más de 90 millones de personas en al menos 23 estados se encuentran bajo avisos de tormenta invernal. El sur del país es uno de los focos de mayor preocupación, donde la combinación de lluvia helada y aire gélido podría generar tormentas de hielo severas. En entidades como Texas, Arkansas, Louisiana, Georgia y las Carolinas se prevén acumulaciones de hasta medio centímetro de hielo, suficientes para derribar árboles, dañar líneas eléctricas y paralizar vialidades, con el riesgo de interrupciones prolongadas del servicio eléctrico.
Este escenario climático extremo ya tiene efectos directos en los mercados energéticos. Las advertencias por frío severo han provocado un repunte sin precedentes en los precios del gas natural. Los contratos de futuros a corto plazo en Estados Unidos se han disparado más de 70 % en lo que va de la semana, encaminándose al mayor incremento semanal desde 1990 y al nivel más alto desde 2022.

Especialistas explican que el impacto es doble: el frío incrementa drásticamente la demanda de calefacción, el gas natural es la principal fuente para los hogares, y al mismo tiempo, las bajas temperaturas pueden interrumpir la producción y el transporte del combustible. Además, en varias regiones del sur la calefacción depende de la electricidad, cuya generación proviene en alrededor de 40 % del gas natural, amplificando la presión sobre el sistema.
Analistas advierten que el almacenamiento de gas podría registrar una de las mayores caídas históricas, mientras los operadores se preparan para posibles “freeze-offs”, eventos en los que el agua se congela dentro de gasoductos e infraestructura, reduciendo el flujo justo cuando la demanda alcanza su pico.
La coincidencia entre una tormenta invernal extensa, frío persistente y tensiones en el mercado energético configura un escenario particularmente complejo para autoridades y empresas de servicios públicos. Meteorólogos y funcionarios insisten en la importancia de la preparación previa: asegurar suministros básicos, proteger viviendas e infraestructura, evitar viajes innecesarios y mantenerse informados ante posibles cambios en el pronóstico.
En el plano político y económico, un periodo prolongado de precios elevados del gas natural también podría afectar los esfuerzos del gobierno federal por contener los costos energéticos para familias y empresas, en un contexto donde la asequibilidad sigue siendo una preocupación central para los consumidores. (El Heraldo de Saltillo con información de Bloomberg y CNN)




