domingo, enero 18, 2026
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EN BUSCA DEL SILENCIO

Vivimos en un mundo dominado por la tecnología, lo que provoca un mundo ruidoso. Si reflexionamos un poco al respecto, los sonidos están por todas partes invaden, sin pedir permiso, nuestro espacio. Es innegable que la contaminación acústica nos altera seriamente, provocando complicados daños en la salud y en las emociones. Pocas veces reflexioné sobre este tema tan importante para nuestras vidas. El detonante fue una extraordinaria exposición de la obra artística de Brenda Cristán, titulada Silencios, que fue presentada en el museo “Rubén Herrera” el 13 de enero de este año. Por cierto, es la primera vez que voy a ese lugar y es espectacular.

Tuve la fortuna de conocer a Brenda hace varios años; fue maestra de yoga de mi nieta y ahora, es mi maestra. El yoga es una disciplina que amamos. Al practicarlo, el silencio es crucial para calmar la mente, que es siempre ruidosa y nos distrae de lo importante. Ella me ha enseñado que, con la disciplina del yoga, se llega a la claridad mental y se gana el premio mayor: la presencia plena junto con la conciencia de la respiración y del cuerpo; así se consigue escuchar la voz interior. También compartimos el amor por el bordado y la lectura.

Brenda Paola Cristán García es arqueóloga, maestra de yoga y artista visual. Una mujer con una gran sensibilidad, comprometida con el cuidado de la naturaleza, lo que la convierte en una verdadera guardiana del ambiente. Manifiesta su amor por el mar, las plantas y los animales. Parte de su creatividad se revela como bordadora artística, expresa su arte mediante el uso de elementos como las tijeras, el hilo y la aguja. Utilizando una gran variedad de puntadas tradicionales —como satén, cadeneta, nudo francés — crea obras únicas. Su creatividad se expresa en todo tipo de telas, lanas, abalorios, lentejuelas, pedrería, plumas, ramas de plantas y cualquier objeto que ayude a culminar su obra.

Brenda me comentó que: “Llevo más de doce años bordando, todo comenzó acompañando a mi mamá a un taller de patchwork y ahí me conecté inmediatamente con el textil. Me encantó la versatilidad de trabajar con el hilo y la aguja. Me parece que todo lo que se hace con las manos está conectado con el corazón, con la emoción”. Esta experiencia se refleja en su obra: una pieza textil de más de 12 metros de largo fragmentada en 8 tramos. Utilizó un paño de lana en el que, al observarlo detenidamente, sobresalen pedazos de paja. Eligió el color gris por considerarlo color neutro y suave; el hilo rojo resalta en la obra rompe y altera, como sucede en la vida. La elaboración comenzó en el mes de enero del 2025, imaginemos el número de horas que le dedicó.

En su obra recupera su capacidad autobiográfica y expresiva, nos invita a buscar espacios de paz. En cada tramo se manifiesta su intuición; se observa el cuidado con el que sus manos, cargadas de emociones fueron rellenando los contornos de las figuras de múltiples formas, hechas con gran destreza.  En cada puntada se percibe la dificultad de elaborar bordados densos. Brenda nos habla a través de su obra y nos enseña que, si nos acostumbramos a practicar el silencio en la vida cotidiana, se produce la magia al encontrarse con la calma, a desconectarnos de lo inútil y de escuchar el cuerpo.

Al igual que muchos filósofos, psicólogos, escritores, músicos, Brenda también explora el poder transformador del silencio. No recuerdo donde leí que: «El silencio es el espacio donde se cultiva la excelencia». Desafortunadamente, no lo entendemos así; la mayor parte de las personas le tienen miedo. No olvidemos que el silencio es sanador.