
Madrid, España.- El cantante español, Julio Iglesias ha roto su silencio para negar de forma tajante las acusaciones de agresión sexual formuladas por dos antiguas trabajadoras, cuyos testimonios salieron a la luz y han llegado a la Audiencia Nacional. Lo ha hecho con un breve comunicado a través de sus redes sociales en el que ha defendido su inocencia y ha expresado su “profundo pesar” por los hechos denunciados.
“Con profundo pesar, respondo a las acusaciones realizadas por dos personas que anteriormente trabajaron en mi casa. Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer. Esas acusaciones son absolutamente falsas y me causan una gran tristeza”, afirmó el artista en el escrito.
“Nunca había sentido tanta maldad, pero aún me quedan fuerzas para que la gente conozca toda la verdad y defender mi dignidad ante un agravio tan grave”, escribió el artista, que expresó su agradecimiento a las “queridísmas» personas que le “han mandado mensajes de cariño y lealtad”. «He sentido mucho consuelo en ellas”, concluye el texto.
Las declaraciones del intérprete, de 82 años, llegan apenas unas horas después de que haya trascendido la contratación de su defensa legal en España. Será el abogado José Antonio Choclán, de reconocido prestigio, quien se encargue de su representación ante las graves acusaciones relacionadas con los presuntos hechos ocurridos en sus mansiones en el Caribe.
Esta semana, la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España confirmó que investigará la denuncia interpuesta por una empleada doméstica y una fisioterapeuta, quienes aseguran que el cantante las agredió sexualmente y las maltrató laboralmente cuando trabajaban en sus mansiones en República Dominicana y Bahamas en 2021.
Estas dos extrabajadoras aseguran haber sufrido tocamientos, vejaciones y humillaciones durante su jornada laboral en un ambiente de control y acoso.
Una de ellas, empleada de hogar, asegura que fue presionada para mantener encuentros sexuales con Iglesias y describe penetraciones no consentidas, fuertes bofetadas, mordiscos y vejaciones verbales. (El Heraldo de Saltillo)
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