La actividad relacionada con la candelilla continúa siendo un sostén económico para comunidades rurales de Ramos Arizpe, aun cuando su práctica ya no tiene la dimensión que alcanzó en décadas anteriores. En distintos ejidos del municipio, la extracción y transformación de esta planta sigue representando una fuente de ingresos para numerosas familias que dependen directamente de su aprovechamiento.
Esta labor se mantiene principalmente en ejidos como Cañón de Hipólito, Coloradas, Nuevo Yucatán y Tuxtepec, donde la producción, aunque más focalizada, conserva un impacto relevante en la economía local y en la permanencia de actividades tradicionales en la zona rural.
“La candelilla todavía se trabaja en esta región; son menos productores que antes, pero estamos hablando de más de cien familias que dependen de esta actividad y que están distribuidas en varios ejidos”, expresó la directora de Desarrollo Rural, Maribel Marty Garza.
Uno de los principales avances, señaló la funcionaria, ha sido la regularización de productores del Cañón de Hipólito, quienes ya cuentan con las guías necesarias para comercializar la cera de manera legal, lo que les permite acceder a mejores condiciones de venta y evitar intermediarios.
“En el Cañón de Hipólito ya se logró que los productores tengan sus guías para vender directamente la cera, lo que les ayuda a obtener un mayor beneficio por su trabajo”, afirmó.
Marty Garza destacó también el caso del ejido Coloradas, donde un grupo de productores, encabezado por una joven emprendedora, logró organizarse formalmente, obtener su certificación y comenzar la elaboración de velas y otros derivados de la candelilla, algunos con alcance fuera del país.
Además, explicó que el municipio ha servido como enlace con instancias como la Comisión Nacional Forestal, lo que permitió consolidar en Hipólito una cooperativa con maquinaria propia y diversificar la producción hacia artículos como orégano y aceite de orégano, fortaleciendo así la economía de la región. (EDUARDO SERNA).





