COMPETENCIA Y COOPERACIÓN

Columna de El Colegio de Economistas de Coahuila, A.C.

2026:  Un arranque de año entre  la incertidumbre y la transformación

 Por: M.C. Alberto Damián Flores Araujo

El 2026 ha comenzado con una intensidad innegable: entre sismos, intervenciones militares y repuntes de salud, nos enfrentamos además a la tradicional «cuesta de enero» y al complejo retorno a la rutina tras el descanso invernal. Sin embargo, más allá de la coyuntura inmediata, este año promete transformaciones profundas en los ámbitos económico, político y social. Esto no es una mera suposición; responde a procesos estructurales que se concretaron al cierre de 2025 y que entran en vigor a partir de este año.

En el plano internacional, el despliegue de la armada estadounidense en el Caribe culminó con la captura de Nicolás Maduro. Según especialistas, este evento redefinirá la geopolítica regional y global en los meses venideros. Paralelamente, las pretensiones de Estados Unidos por anexar Groenlandia (con el fin de explotar sus recursos naturales) han escalado las tensiones con Europa Occidental. Así mismo, la mirada internacional permanece fija en Irán, donde las protestas iniciadas a finales de diciembre de 2025 contra la crisis económica y la opresión del régimen islámico hacia las mujeres podrían consolidarse como uno de los movimientos sociales más significativos de la década.

En materia económica, los bancos centrales han logrado estabilizar la inflación mediante políticas restrictivas. Actualmente, se observa un descenso gradual en las tasas de interés, lo que, según los analistas, reducirá los costos de financiamiento, incentivará la inversión y reactivará sectores clave de forma escalonada.

Por otro lado, tras un 2025 que marcó el auge de la inteligencia artificial, el 2026 puede ser el año de su consolidación operativa. Se anticipa una mayor automatización y una reconfiguración de los modelos de empleo. Esta transición obliga a las instituciones educativas a replantear con urgencia sus planes de estudio para alinearse con las nuevas demandas de un mercado laboral en constante evolución.

Para México, el mundial de fútbol (compartido con EE. UU. y Canadá) se perfila como un motor de derrama económica y dinamismo, capaz de generar empleos temporales y potenciar el consumo interno. Finalmente, es necesario monitorear la agenda climática. Por lo que debemos evaluar si los compromisos internacionales de los gobiernos se han traducido realmente en políticas públicas eficaces para mitigar los efectos adversos del cambio climático, que como sabemos cada vez estamos más cerca del 2030, año crucial para evaluar su verdaderamente alcanzamos los compromisos establecidos por las Naciones Unidas en 2015.

 

  • El autor es vicepresidente Región Sureste Colegio de Economistas de Coahuila