Con 42 años de servicio, María del Rosario González Nevares, jefa de enfermeras de la Clínica 82 del IMSS, señala en el marco de la celebración del Día del Enfermero y la Enfermera este 6 de enero que la empatía y el espíritu humano son fundamentales para todo aquel que elija esta profesión.
En entrevista con El Heraldo de Saltillo, González Navares, quien cursó su carrera en la Escuela de Enfermería Alfonso Riddle de Nueva Rosita, señala que está por cumplir 27 años de servicio en dicho instituto, además de prestar servicio también en otras clínicas y hospitales.
“Yo creo que toda la vida laboral que yo tengo viene impulsada desde niña, siempre me gustó servir, la labor de ayudar a la gente. Inicialmente yo quería ser médico, no se pudo por las circunstancias económicas, pero algo que se le asemeja y en donde podemos apoyar es la carrera de Enfermería”, comenta.
“Inicié trabajando en la sierra, allá en Barroterán, de ahí nos mandaban a otros pueblos chiquitos que son La Luz, La Florida, Aura, Esperanza, en todos esos lugares fue donde yo empecé mi servicio, lo que más me impactó fue la falta de muchas cosas, especialmente de transporte, no teníamos como llegar, llegábamos como Dios nos daba licencia”.
María del Rosario señala que la labor que realizó en esas comunidades la llevó a interesarse en el área de salud pública, e indicó que apoyada por el propio IMSS, tuvo oportunidad de especializarse en ese campo, lo que le ha servido en gran manera para ofrecer un mejor servicio a las y los pacientes.
“En esos lugares veíamos a un pequeño sin vacunas, íbamos a su casa y lo vacunábamos, atendíamos a la gente con lo que podíamos contribuir, esa era nuestra función, yo estoy enamorada de la salud pública, esa es mi función, la mayor parte de mi trabajo como enfermera lo he desarrollado en esa área”.
Dijo que luego de hacer su especialidad en Salud Pública regresó a Rosita y posteriormente se trasladó aquí a Saltillo, donde obtuvo su base en la Clínica 2.
“Ahí duré 13 años, después me mandaron a Torreón como jefa de piso, estuve un año allá, regresé a la 70 estuve otros dos años y luego vine a dar aquí, ya como jefa de enfermeras de una Unidad Médica Familiar”.
Dice que una de las cosas más difíciles de su carrera fue aprender a “no quebrarse” cuando los pacientes atraviesan por complicaciones graves y sobre todo, enfrentar junto con los familiares en ciertos casos la muerte de estos últimos.
Finalmente, dijo que su mensaje para quienes aspiren a ser enfermeros o enfermeras deben tratar al paciente como si fuera alguien de su propia familia. (ÁNGEL AGUILAR)







