Hoy es un día especial para los venezolanos: cae Maduro, una de las dictaduras más poderosas de América Latina, disfrazada de democracia. En Venezuela, por fin, hay esperanza; el país se libera del yugo del dictador. El sábado, en la madrugada, Maduro es capturado junto a su esposa y llevado a Estados Unidos para enfrentar la justicia, durante un ataque comandado por las fuerzas estadounidenses en Caracas. Es acusado de los delitos de narcotráfico, terrorismo, conspiración y usos de arma de guerra, junto con su esposa.
El festejo de su caída se manifiesta en varias partes del mundo donde viven ciudadanos venezolanos exiliados, quienes celebran con alegría el fin de la pesadilla y recuperan la esperanza de regresar a su país. Hace más de 25 años comienza la desgracia para los venezolanos con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999. Tras su fallecimiento el 5 de marzo de 2013, asumió el poder Nicolás Maduro Moros. De conductor de autobuses a presidente de Venezuela, su labor fue clara: la destrucción de la democracia y el colapso económico del país.
En un Estado autoritario, el poder lo ejerce una sola persona junto a un pequeño grupo, a su antojo. La participación ciudadana es limitada, se reprime fuertemente a la oposición y a la disidencia, que son perseguidos y silenciados por la fuerza. El orden y la obediencia pasiva se mantienen mediante el miedo. Este fue el propósito de Maduro. Durante su mandato un número indeterminado de venezolanos tuvo que huir del país a causa de la escasez de alimentos y medicinas, la inseguridad y por supuesto la falta de oportunidades. Su discurso se basaba en la mentira y en negar la realidad del país.
Tristemente, en Venezuela desaparecieron los derechos humanos y reinó la opresión de las libertades fundamentales. Maduro utilizó políticas populistas — “primero está el pueblo” — y prácticas corruptas, protegiendo a delincuentes y al narcotráfico (cualquier parecido con nuestra realidad política es mera coincidencia). Los venezolanos, después de tantos años de dictadura, al igual que cualquier ciudadano del mundo, merecen tener un gobierno justo que vele por su bienestar y le permita vivir en armonía.
Lo lamentable es que Maduro contó para realizar sus fechorías contra los ciudadanos con el apoyo de algunos países que se dicen de “izquierda”. Entre ellos se encuentran Rusia, China, Cuba, Irán, Siria, Turquía. También fue respaldado por Brasil, Colombia, Uruguay y, por supuesto, México, que es claramente un aliado del chavismo. Varias de las políticas establecidas en nuestro país son copia fiel de este régimen.
Es impresionante la gran cantidad de videos publicados en los medios electrónicos donde se observa a venezolanos que están fuera de su país, llorar de alegría y festejar que maduro ya no gobierna el país, gritando con entusiasmo una y otra vez: ¡Cayó Maduro! Son expresiones legítimas (contagian al espectador) después del silencio obligado, del hambre, de las ausencias familiares forzadas. En verdad, “nada es para siempre”, como ocurre con las dictaduras, que tarde o temprano caen cuando el pueblo despierta, a pesar de haber sufrido tanta humillación lo logran. Hoy, los venezolanos recuperan la fe y la esperanza, celebran la posibilidad de un futuro digno.





