La coach de vida invita a replantear las metas de inicio de año desde la conciencia, el disfrute y los valores personales, para evitar abandonar los propósitos en los primeros meses
Con la llegada de un nuevo año, millones de personas alrededor del mundo se detienen a reflexionar sobre lo vivido y a imaginar cómo quieren que sea el tiempo venidero, realizando un balance personal, surgiendo los conocidos propósitos de Año Nuevo. Esas metas o compromisos que se plantean al comenzar un nuevo año, los cuales suelen estar relacionados con mejorar algún aspecto de la vida, como la salud, los estudios, las relaciones personales o el bienestar emocional.
El inicio del año simboliza un nuevo comienzo, es por eso que muchas personas sienten que enero es una oportunidad para “empezar de cero”, dejar atrás malos hábitos y construir una mejor versión de sí mismas y aunque la intención suele ser buena, no todos los propósitos se cumplen. En muchos casos, las metas son demasiado ambiciosas o poco realistas, y que la falta de constancia, el cansancio o el paso del tiempo hacen que algunos propósitos se abandonen durante los primeros meses del año.
La clave para lograr revertir esto, en un mundo que avanza a gran velocidad y que constantemente exige productividad, resultados y éxito, detenerse a reflexionar sobre quiénes somos y quiénes queremos ser, se ha vuelto casi un acto revolucionario, en el que plantearse objetivos pequeños y alcanzables, sería un mejor acierto, así lo plantea Tey Leal, destacada coach de vida, quien es reconocida por sus artículos sobre desarrollo personal y por ser la impulsora y organizadora del evento internacional TEDx San Esteban, realizado en Saltillo.
Planificar cómo va a venir el año que entra es lo ideal, comparte, sin embargo, advierte que la prisa constante y el contexto económico actual han llevado a las personas a enfocarse únicamente en generar una buena calidad de vida, dejando de lado el disfrute y la conexión personal.
“Al final de cada meta u objetivo logrado, es importante disfrutarlo y celebrarlo”, señala. De lo contrario, la vida se convierte en una carrera interminable que no permite compartir tiempo con la familia ni con uno mismo.
NO PERDER DE VISTA EL “PARA QUÉ”
Uno de los puntos centrales de su reflexión es la importancia de cuestionarnos constantemente el sentido de lo que hacemos, puesto que muchas veces perdemos de vista el ¿para qué?, por estar enfocados solo en generar el objetivo. Ese ¿para qué? suele estar relacionado con el bienestar, la tranquilidad, el amor y la unidad, valores que, al final del año, buscamos reconocer al hacer balances personales.
Este ejercicio de reflexión permite conectar con los valores más profundos y descubrir qué es lo que realmente da sentido a la vida de cada persona: la familia, la salud, la estabilidad económica. “Cuando haces conciencia, te das cuenta de que muchas de esas cosas ya las tienes construidas”, menciona Tey Leal.
La coach propone dos preguntas clave para no perder el rumbo: ¿para qué? y ¿para quién?. La primera remite a la intención y a los valores; la segunda, a la motivación real. “Si es para mí, se vale. Si es para mis seres queridos, se vale. Pero si lo hacemos por la sociedad, hay que recordar que la sociedad está enfocada en sí misma y en sus propios valores”, puntualiza. Cuando el trabajo y los objetivos externos están alineados con los valores personales, es mucho más difícil perder el rumbo, asegura.
EMPEZAR EL CAMBIO DESDE LO QUE YA SE TIENE
La coach explica que el ser humano se mueve por ciclos y que culturalmente se ha adoptado la idea de inicio y cierre, como ocurre cada año. Este cierre permite evaluar qué funcionó y qué no, para dar el siguiente paso, sin embargo, considera que si esta toma de conciencia se realizara de manera constante, no sería necesario esperar al final del año para hacer ajustes importantes en la vida.
Para quienes se preguntan cómo empezar a cambiar, Tey Leal es clara: el primer paso es reconocer qué da sentido a la vida y qué es indispensable para sentirse en paz y feliz. El segundo es preguntarse de qué manera las acciones diarias cuidan y fortalecen esos aspectos.
“Rescata todo lo que sí tienes, todo lo que has crecido, tus fortalezas, no vas a empezar desde cero, vas a empezar desde todo eso bueno”, afirma. Esa conciencia, dice, se convierte en un “paquete enorme de oportunidades”.
Leal invita a dejar de postergar el disfrute. “Muchas veces nos damos permiso de disfrutar hasta que sentimos que ya lo tenemos todo hecho, y no, es disfrutar con lo que ya tienes”.
Cada vez que tienes un sueño, lo cual es bueno, hay que entrarse en la fe, en una espiritualidad, ya sea que se crea en Dios, en Buda, en el Universo, en lo que cada quién quiera creer, hay que anclarse ahí, porque cada vez que se tengas un sueño en el que se crea, se pondrán los recursos, en el momento en que se necesitan, no desde un principio; entonces hay que empezar a vivir en esa fe, y a disfrutar el regalo maravilloso.
Es por eso que Tey Leal nos recomienda que para empezar un 2026 hay que soltar todas las cargas, cerrar todos los ciclos, perdonar lo que se tenga que perdonar, perdónate a ti, empiézate a ver con amor, con los ojos de Dios, cámbiate los lentes, por unos de amor, empiézate a anclar en el amor, ya sea al trabajo, hacia los hijos, a la vida; el amor siempre nos da sentido, es un valor que es un universal, aunque todos los vivíamos de manera diferente, el amor es generativo.
Nosotros siempre tenemos la capacidad de decidir cómo queremos vivir, a lo mejor no podemos tener el control de que va a venir a nuestra vida, pero sí de decidir y elegir como voy a estar ahí plantado para afrontar lo que se me presente, y preguntante ¿Al final del 2026 cómo te quieres estar sintiendo? Para que empiecen a construir y entonces formes como si fuera una línea editorial, que aunque puedan venir cosas difíciles, cosas tristes cosas bonitas, irnos sobre esa línea, sobre ese personaje que cada quien creó al final, puntualiza.
Para finalizar, Tey Leal nos comparte, que este año tiene que ser para que cada quién se conecte con su espiritualidad, puesto que esto va a dar mucho sentido a todos como humanidad, se necesita conectar, quitar los juicios que se hacen a uno mismo y a los demás, cada quien está haciendo lo mejor que puede con las herramientas que tiene, entonces es para que se nutra, una espiritualidad que nutra su ser, que los llene de amor, sabiduría y luz, y posteriormente proyectarlo en cada dimensión de la vida de cada quién, en cada acción, en cada decisión y en cada corazón que vayan a tocar.
“Que cada día puedan encontrar un motivo para dar gracias, y si no invéntatelo, desde abrir los ojos respirar es una bendición, siempre conéctense con la gratitud, porque la gratitud quiere decir llenar de gracia cada espacio y en un corazón agradecido no puede caber la tristeza por mucho tiempo” finaliza Tey Leal.
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