BUENOS MOMENTOS PARA LA REFLEXIÓN

Se acerca otro fin de año y considero que es un buen momento para reflexionar, darnos el tiempo necesario para hacer un alto. De esta forma, podemos evaluar nuestras acciones. Es recomendable que nos conectemos internamente para iniciar ese diálogo: mirar atrás, analizar qué hicimos bien o mal y, posteriormente, visualizar el futuro y proyectar nuevos propósitos. Profundizar en nosotros mismos nos permite el autoconocimiento, de manera que hacerlo nos ayudará a enfocarnos en lo que realmente queremos o deseamos.

Pensar detenidamente nos permite comprender las situaciones o experiencias que vivimos, según lo que nos haya sucedido durante este periodo de vida, ya sea la muerte de un ser querido, una enfermedad, un suceso desagradable o, por el contrario, si obtuvimos alguna recompensa o metas alcanzadas. En fin, cosas que pueden alterar o no, en un segundo, el rumbo de la vida. A veces, no entendemos que es imposible cambiar la realidad.

Leí una frase hace algún tiempo que me pareció interesante y que hoy le comparto: “Tienes el poder sobre tu mente, no sobre los eventos externos. Date cuenta de esto, y encontrarás fuerza”. Esta hermosa verdad es del gran filósofo Marco Aurelio, quien con gran sabiduría nos enseña que el único poder real que tenemos es simple: controlar nuestro interior, no lo que sucede en el exterior. Si logramos entenderlo, ganamos serenidad y evitamos el sufrimiento. Cuántas veces en el tránsito por esta vida, le damos más peso al exterior, a cosas que suceden y que no podemos modificar porque no depende de nosotros.

Si ya estamos listos para hacer nuestros propósitos para este 2026, le recomiendo que antes examine los que elaboró para 2025, por ejemplo: hacer ejercicio, comer sano, ahorrar dinero, aprender un idioma, dedicar más tiempo a la familia y amigos, dejar de fumar o beber, comprarse casa o un auto nuevo, cambiar de empleo. Revise su lista para corroborar cuáles de todos los propósitos sí fueron cumplidos y, si no, reflexione por qué no fue así.

Le comparto el ejercicio que realizó en estas fechas. No me propongo una gran lista de propósitos, procuro que sean pocos y, sobre todo, realistas para poder cumplirlos sin problema alguno. Esto también me ayuda a entender qué sucedió con los que quedaron inconclusos y qué eventos me impidieron realizarlos. Al hacerlo, he comprobado que los propósitos se logran con disciplina, es decir, emprender las acciones de forma ordenada, siguiendo las reglas; también con perseverancia, mantener el esfuerzo firme para lograr el objetivo, a pesar de los obstáculos que se presenten en el camino, como el cansancio o la falta de ánimo; y, finalmente, con compromiso, esa promesa con uno mismo de cumplir con responsabilidad lo que nos hemos propuesto.

Es mejor ir a lo seguro y realizar pocas acciones, ya que se tiene la certeza de que concuerdan con tus capacidades y tu experiencia; además, existe la seguridad de que darán buenos resultados. Actuar de esta manera hará florecer la esperanza de alcanzar propósitos mayores. Surgirá un cúmulo de buenos sentimientos, como la alegría, el orgullo y la satisfacción que en conjunto provocarán una gran felicidad.

Finalmente, estimado lector, quiero agradecer su presencia este año, al leer mis reflexiones, las cuales tienen el propósito de contribuir a ser mejores personas y, por ende, mejores ciudadanos. Espero haber logrado mi objetivo al escribir cada semana mis mensajes. No me resta más que desearle un 2026 lleno de salud y abundancia en todos los sentidos, con éxitos personales y profesionales, y que, por supuesto, no olvide de ser feliz.

 

 

 

 

Artículo anteriorFallecen 13 en descarrilamiento del Interoceánico
Artículo siguienteOBITUARIO
Susana Cepeda Islas
Cursó la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM. Obtuvo el Grado de Maestra en Psicología Social de Grupos e Instituciones por la UAM-Xochimilco y el Doctorado en Planeación y Liderazgo Educativo en la Universidad Autónoma del Noreste. Cuenta con la Especialidad en Formación de Educadores de Adultos por la UPN; y con los siguientes diplomados: en Calidad Total en el Servicio Público, Análisis Politológico, y en Administración Municipal en la UNAM, entre otros. Ha desempeñado diferentes cargos públicos a nivel Federal, Estatal y Municipal e impartido cursos de capacitación para funcionarios públicos, maestros, ejidatarios en el área de Administración Pública y Educación. Catedrática en la UNAM, UA de C, UVM, La Salle y en la UAAAN. Asesora y sinodal en exámenes profesionales en el nivel licenciatura, maestría y doctorado. Ha publicado varios artículos en el área de administración pública y educación en diferentes revistas especializadas, ha asistido a diferentes Congresos a nivel nacional e internacional como ponente en el área de Administración Pública y Educación, coautora en dos libros. Autora del libro Islas de Tierra firme.