Soy tu Dios…
Querido hijo, en esta Navidad, quiero recordarte que eres amado más allá de lo que puedes comprender. Tu vida tiene un propósito sagrado, y cada experiencia que has vivido ha sido parte de un gran diseño que te lleva hacia tu crecimiento personal y espiritual.
Invítame a tu corazón, y permíteme recordarte que tienes la fuerza necesaria para superar cualquier obstáculo. Dedica un momento a mirar hacia adentro y reconectar con tus sueños y deseos más profundos. Porque, en mi Diseño Perfecto, mereces felicidad, paz y amor.
Este es un tiempo de renacimiento y esperanza. Permite que la luz inunde tu ser y te llene de nuevas energías. Conecta con la verdad más profunda de tu ser y contempla lo que realmente significa el regalo de amor más grande: donde el Creador se dona a su creación para recordarle que existe la esperanza, que jamás han estado solos…
A veces, la vida puede parecer abrumadora, y es fácil perder de vista la belleza que reside en ella. Quiero que sepas que cada desafío, cada dolor y cada alegría tienen el potencial de enseñarte algo valioso. La esperanza nunca se ha ido; está contigo, te acompaña en cada paso.
Mira a tu alrededor y observa las bendiciones que ya habitan en tu vida: los momentos de amor, las sonrisas compartidas, la belleza de la naturaleza y, sobre todo, la luz que brilla dentro de ti.
Recuerda, mi querido hijo, que estás sostenido y nunca estás solo en este viaje. Soy una presencia constante; soy tu guía y siempre estoy aquí, para abrazarte y apoyarte en cada paso que des.
Tu vida es un regalo, un regalo de mi amor infinito; y el mundo está ansioso por experimentar la magia que solo tú puedes ofrecer. Permite que la esperanza vuelva a encender la luz en tu corazón, y brilla con todo tu esplendor.
No te aferres al pasado ni a las dudas que puedan hacer flaquear tu confianza. Abre tu corazón a todo lo nuevo que la vida tiene para ofrecerte. Cada nuevo día es una oportunidad para volver a comenzar, para redescubrir tu valor y tu propósito.
Muchas veces, el camino puede parecer una lucha continua, y el amor puede parecer inalcanzable, algo que tenemos que esforzarnos por merecer en lugar de recibirlo de forma natural. Pero dentro de ti, en el silencio de tu corazón, sabes lo que eres, cuánto has crecido y cuánto has evolucionado.
Te invito a recibir mi amor y a caminar este camino de transformación con valor. Confía en mí, confía en ti mismo y recuerda: el mejor capítulo de tu vida apenas está por comenzar.
Mereces ser feliz, siempre has sido amado y, tal vez hoy, puedas reconocer que siempre has sido sostenido.
Así que, en estos días, date tiempo para reconectar contigo mismo: para escuchar tus propias necesidades y deseos. ¿Qué es lo que realmente te hace sentir amado y valorado?
Y permítete recibir: el amor no es algo que debes ganar, sino algo que es tu derecho natural. Recuerda que eres digno de amor, de descanso y de paz, y no tienes que esforzarte para merecerlos. Verdaderamente, eres suficiente tal y como eres.
Esta vida, que a veces puede parecer una lucha, también está llena de oportunidades para aprender, para amar y descubrir quién eres realmente. Así que, respira profundo y recuerda que el amor está a tu alrededor, espera ser reconocido y también está dentro de ti.
Y, ¿cuál sería el mejor regalo que pudieras darte?
Regálate momentos de quietud para meditar u orar. Visualiza el amor envolviéndote y llenándote de paz.
Rodéate de personas que te hagan sentir bien. Comparte tus pensamientos y sentimientos con ellos. Las relaciones profundas y genuinas son una fuente valiosa de amor y apoyo en tu vida.
Realiza actos de bondad, tanto hacia ti mismo como hacia los demás. Cada acto crea una cadena de amor que regresa a ti en formas inesperadas.
Recuerda: eres un ser hermoso con un propósito valioso en este mundo, y estás aquí para recibir amor en toda su magnificencia. Con el tiempo, descubrirás que el amor siempre ha estado presente, tanto dentro de ti como a tu alrededor.
Y a través de la tierna mirada mi Hijo, ese Niño que es todo un Dios y a la vez, completamente vulnerable, quizá puedas sentir que nunca has estado solo, y que todo lo que necesitas siempre ha estado dentro de ti.
Esta es tu oportunidad de florecer, de ser feliz y de manifestar todo el bien que la vida tiene para ofrecerte. El momento es ahora. Yo estoy contigo, y tu viaje hacia la felicidad ha comenzado.





