“Cría cuervos… y te quitarán la red”
En el circo del poder y del dinero hay actos que no salen en el programa, pero definen la función. El caso Sergio Verduzco Rosán no es un chisme de grada: es un espejo incómodo sobre cómo se percibe el Estado de derecho en Coahuila cuando los conflictos familiares, patrimoniales y legales se enredan sin red de protección.
En la pista central apareció una pregunta dura: ¿la ley llega a tiempo cuando el conflicto nace dentro de la familia? Porque cuando el pleito no es con extraños, sino con la sangre, el sistema suele caminar más lento. Y esa lentitud, en la percepción pública, se confunde con ausencia.
Aquí no se trata de juzgar culpas, sino de observar el efecto. Cuando un empresario reconocido termina atrapado en litigios familiares prolongados, la narrativa social no distingue expedientes ni tecnicismos: percibe fragilidad institucional. Se instala la idea —peligrosa— de que la ley protege mejor al que grita más fuerte, no al que tiene razón.
En el trapecio jurídico hay un vacío que nadie quiere ver: la protección legal de los padres frente a los hijos en disputas patrimoniales. El discurso público suele ir en sentido contrario —y con razón en muchos casos—, pero existen escenarios donde adultos mayores quedan vulnerables ante presiones, disputas o estrategias legales agresivas. La ley no siempre está diseñada para equilibrar esa balanza con rapidez y sensibilidad.
Y entonces entra el elefante en la carpa: la falta de testamento. En México, morir intestados no es la excepción; es la regla. El resultado es un número de malabares sin coordinación: juicios largos, desgaste emocional, herencias congeladas y familias rotas. El Estado de derecho queda atrapado entre códigos claros y realidades humanas caóticas. La ley existe, sí; lo que falla es la cultura jurídica preventiva.
Cuando no hay testamento, la herencia se convierte en botín simbólico. Aparecen abogados como domadores, promesas de atajos, y una arena donde gana quien resiste más tiempo. Para el público, el mensaje es devastador: la justicia tarda tanto que deja de ser justicia.
Coahuila ha construido una reputación de orden, legalidad y estabilidad. Casos como este no la derrumban, pero sí la erosionan si no se atienden desde la raíz. No basta con investigar el desenlace; hay que prevenir el trayecto. Promover la cultura testamentaria, fortalecer figuras de protección para adultos mayores y agilizar mecanismos de mediación familiar no es política blanda: es política de Estado.
Porque en este circo, cuando la red no está puesta, cualquiera puede caer. Y el público —siempre atento— saca su conclusión final: cría cuervos… y te quitarán la red. La ley debe estar ahí para impedirlo, no para llegar cuando la función ya terminó.
“Esperemos a que se acabe el circo, para verle la cara a los payasos”
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