PUNTO DE CIENCIA

El poder de los datos: hacia una ciencia abierta y colaborativa

Dr. Naím Manríquez-García

Vivimos en una era en la que los datos se han convertido en un recurso tan valioso como el petróleo en el siglo XX. Desde los registros que dejamos en redes sociales hasta las transacciones económicas o las imágenes satelitales, los datos están presentes en casi cada aspecto de nuestra vida. Pero su verdadero poder no radica únicamente en la acumulación, sino en lo que hacemos con ellos: analizarlos, interpretarlos y compartirlos para generar conocimiento. En este contexto surge la ciencia abierta y el movimiento de datos abiertos, dos enfoques que buscan democratizar el acceso a la información y fortalecer la colaboración en beneficio de la sociedad.

            Tradicionalmente, la ciencia ha funcionado bajo modelos cerrados: artículos en revistas de difícil acceso, bases de datos en servidores privados y procesos de investigación opacos para el público en general. Este modelo ha limitado la circulación del conocimiento, dejando fuera a comunidades académicas con menos recursos, estudiantes y, en muchos casos, a la ciudadanía.

La ciencia abierta propone cambiar este paradigma, promueve la transparencia en cadaetapa de la investigación: acceso abierto a artículos científicos, disponibilidad de datos para su reutilización, uso de software libre y participación activa de la sociedad en la generación de conocimiento.

No se trata sólo de justicia o equidad, abrir la ciencia también es un camino para acelerar descubrimientos…En pocas palabras, la ciencia abierta multiplica la capacidad de innovación.

            En la ciencia abierta los datos ocupan un lugar central y constituyen un bien común, ponen la información a disposición de cualquier persona, sin restricciones técnicas ni legales, y con licencias de uso, reutilización y redistribución. Cuando más investigadores pueden acceder a los mismos datos y metodologías, aumenta la posibilidad de replicar estudios, detectar errores, proponer soluciones y construir sobre los hallazgos existentes. En el medio ambiente, por ejemplo, los registros de calidad del aire o del agua se han convertido en herramientas para la ciudadanía que exige cambios en políticas públicas. En la economía, la publicación de estadísticas oficiales fortalece la transparencia gubernamental y la rendición de cuentas.

Sin embargo, no todos los investigadores ni las instituciones están dispuestos a compartir sus datos. Algunas preocupaciones son legítimas: privacidad, derechos de autor o riesgos de un mal uso de la información. Aun así, la mayoría de estas dificultades pueden resolverse mediante marcos éticos y legales, así como con herramientas tecnológicas que garanticen la seguridad y anonimización de la información sensible.

Otro reto es la desigualdad en la infraestructura. No basta con liberar datos si las comunidades interesadas carecen de las capacidades técnicas para analizarlos. Por ello, el movimiento de datos abiertos debe ir acompañado de iniciativas de capacitación, fortalecimiento institucional y acceso a tecnologías digitales.

La apuesta por datos y ciencia abiertos no se limita al mundo académico. Cada vez más gobiernos, empresas y organizaciones sociales se suman a este movimiento. El acceso abierto a datos gubernamentales, por ejemplo, permite que periodistas y ciudadanos fiscalicen el gasto público, detecten actos de corrupción o impulsen soluciones innovadoras a problemas locales.

En el ámbito empresarial, compartir datos puede fomentar cadenas de innovación donde universidades y grandes compañías colaboren en proyectos conjuntos. Agricultura de precisión, movilidad urbana inteligente y energías renovables son solo algunos sectores que se benefician de este enfoque.

            El poder de los datos no radica únicamente en su cantidad, sino en su capacidad de generar transformaciones sociales cuando se comparten abierta y responsablemente. La ciencia abierta y los datos abiertos representan una oportunidad histórica para democratizar el conocimiento, reducir desigualdades y acelerar soluciones a los desafíos globales.

 

Centro de Investigaciones Socioeconómicas, Unidad Sureste

 

naim_manriquez@uadec.edu.mx