Padre Cándido Amantini: El exorcista que va camino a los altares

El Joven Religioso Hizo Sus Votos Perpetuos En 1933 Foto: Porta Luz

 Santiago de Chile.- El Padre Pío, quien lo conoció personalmente, lo definió como “un sacerdote según el corazón de Dios”. Se trata del pasionista Eraldo Ulisse Mauro Amantini, cuyo nombre religioso era Cándido de la Inmaculada Concepción.

Una vida de estudio y fe

Nacido en 1914 en Italia, Eraldo ingresó al seminario a los 12 años y fue ordenado sacerdote en 1937. A lo largo de su vida, se destacó como un erudito en idiomas (griego, hebreo, alemán y sánscrito), un experto bíblico y un teólogo moral. Durante años, enseñó hebreo y estudios bíblicos, y fue en ese período cuando conoció al Padre Pío.

Un ministerio al servicio de los demás

Tras recuperarse de una crisis nerviosa, el Padre Cándido comenzó su labor de exorcista bajo la guía de su exalumno, el Padre Alessandro Coletti. Pronto se estableció en el monasterio de la “Scala Sancta” en Roma, donde dedicó su vida a la oración, la confesión y el exorcismo.

Quienes lo conocieron destacaron sus dones de profecía y su capacidad para percibir el dolor de los demás. A menudo, pasaba horas en el confesionario y en adoración eucarística, ofreciendo las penas de sus feligreses a Dios. La Virgen María fue su gran apoyo en su apostolado, y en su libro sobre ella escribió: «La Santísima Virgen es la primera en retirarnos de la tiranía del diablo sobre el mundo».

El Padre Cándido siempre proclamó el amor de Dios por sus criaturas, y para ello llevaba una vida de penitencia. Fue un mentor para otros sacerdotes, entre ellos el famoso exorcista Gabriele Amorth, y el Vaticano le encomendó varios exorcismos difíciles.

Camino a la santidad

El Padre Cándido de la Inmaculada Concepción falleció el 22 de septiembre de 1992. Veinte años después, sus restos fueron trasladados a la capilla de la Escalera Santa, un lugar que ahora es centro de peregrinación. En 2012, se abrió la investigación diocesana para su beatificación, reconociendo así su vida de servicio y santidad. (CON NFORMACIÓN DE AGENCIA ZENIT)

Así es el exorcista que va camino a los altares