Tienditas de la esquina: entre la tradición y la presión del mercado actual
Por: M.C. Eduardo Gamaliel García Terán
La encuesta más reciente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) pone de manifiesto las crecientes dificultades que enfrentan las “tienditas de barrio” o “tienditas de la esquina” en México. Este sector informal, crucial para el sustento de millones de familias, atraviesa una situación complicada debido a factores como la inflación, la disminución de ventas y la inseguridad, lo que amenaza su continuidad y bienestar económico.
Estos pequeños comercios, presentes en casi todas las colonias del país representan para muchas familias una alternativa económica ante la pérdida de empleo o ingresos insuficientes, funcionando como una fuente de subsistencia más que como un negocio formal.
A pesar de su importancia social, la mayoría de estas tiendas funcionan a pequeña escala, sin crecer significativamente ni crear empleo fuera del núcleo familiar. Esto limita su influencia en el crecimiento económico y la formalización laboral, ya que, aunque son esenciales para quienes las manejan, su impacto en el desarrollo económico global es reducido.
En el entorno actual, las tienditas de la esquina enfrentan una creciente presión debido a la expansión continua de cadenas como Oxxo, que cuenta con más de 23 mil sucursales en todo el país, así como a la consolidación de supermercados y grandes tiendas de conveniencia. Este fenómeno ha generado un cambio profundo en la competencia del pequeño comercio tradicional.
Sin embargo, para conservar a su clientela, muchos de estos pequeños negocios prefieren asumir los incrementos en los costos en lugar de reflejarlos en los precios finales, lo que reduce sus márgenes de ganancia hasta niveles muy ajustados o cero. Aunque esta táctica les permite mantenerse a corto plazo, compromete su estabilidad financiera a largo plazo.
La encuesta de la ANPEC realizada a una muestra de 3 mil propietarios de tienditas, ofrece un panorama detallado sobre quiénes están detrás de estos negocios. El 53% de los entrevistados fueron mujeres y el 47% hombres. Una mayoría significativa, el 56%, se encontró en el rango de edad de 40 a 59 años, y un 84% reportaron ser jefas o jefes de familia, lo que refleja el peso económico y social que representan estos micronegocios en sus hogares.
Debido al bajo grado de profesionalización y a la edad avanzada de muchos de estos comerciantes, sus posibilidades de ingresar al mercado laboral formal son reducidas. Por esta razón, la estabilidad económica de sus familias está estrechamente ligada al desempeño y la continuidad de sus tienditas, que en numerosos casos constituyen su única fuente de ingresos, siendo vitales para su sustento diario.
Según la información recopilada, los comerciantes observan que el surtido en las tienditas representa actualmente una “dieta de emergencia”. Según su percepción, únicamente uno de cada diez clientes dispone del poder adquisitivo suficiente para adquirir la canasta básica, lo que refleja el deterioro del ingreso real en los hogares.
El 48.8% de los tenderos informa que sus clientes gastan menos de 100 pesos diarios en sus tiendas, una situación que ha sido afectada por el alza generalizada de precios, especialmente en productos básicos. Por ejemplo, el huevo es uno de los artículos más afectados, ya que el 54.5% de los comerciantes reporta un aumento considerable en su costo, lo que ha reducido aún más su accesibilidad.
Un desafío importante para las tienditas de barrio es su limitada digitalización, lo que las distancia progresivamente de las preferencias de los consumidores, quienes prefieren negocios que ofrecen diversas opciones de pago y una presencia activa en plataformas digitales.
- Solo el 13.8% de los comerciantes encuestados cuenta con terminal bancaria.
- Apenas un 10% realiza ventas a través de plataformas digitales.
- El resto continúa operando exclusivamente con efectivo, una forma de pago en declive, lo que representa un desafío adicional para su sostenibilidad.
A pesar de las dificultades, el 77.7% de los comerciantes declara sentirse orgulloso de su tienda y de lo que han logrado con ella. Más allá de las ganancias económicas, esta cifra refleja una realidad profunda: estas tienditas perduran no tanto por motivos financieros, sino por una fuerte convicción y compromiso hacia su comunidad.
Nota: El autor de este artículo es Vicepresidente de Estudios y Consultoría del Colegio de Economistas de Coahuila






