Tax to the Rich
Por: Mtro. Alberto Damián Flores Araujo
Recientemente, organismos internacionales como la OCDE y la CEPAL, así como organizaciones no gubernamentales como Tax Justice Network y Oxfam International, entre otras, han venido incluyendo en sus agendas de trabajo, líneas de acción con el propósito de tener finanzas internacionales más sanas, es decir, combatir la evasión y la elusión fiscal por parte de los grandes contribuyentes y las empresas transnacionales.
Con la predominancia de la economía de mercado y los efectos derivados de la globalización, surgen estos dos fantasmas que prácticamente dañan a todos los países, sin embargo, los impactos negativos son mayores en aquellos que se encuentran en vías de desarrollo. Si bien, la elusión fiscal hasta cierto punto puede considerarse como “permitida”, ya que el contribuyente busca minimizar (mediante mecanismos legales) el pago al fisco, de una u otra forma daña la recaudación de ingresos tributarios; y ya no hablemos de la evasión fiscal, la cual es completamente ilegal, impactando de manera significativa en una menor recaudación de impuestos.
Sorprendentemente, según Tax Justice Network, señala en su último reporte “Estado de la Justicia Fiscal 2024” que cada año se pierden 492 mil millones de dólares en paraísos fiscales, de los cuales 347.6 mil millones de pierden por temas relacionados con la elusión fiscal por parte del abuso transfronterizo de las empresas multinacionales, mientras que 144.8 mil millones se pierden por concepto de evasión en paraísos fiscales por parte de las personas más ricas del mundo. Estas prácticas abusivas son más frecuentes en estos ocho países: Australia, Canadá, Israel, Japón, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Reino Unido y si, en Estados Unidos, casualmente, este grupo es el que se opone en adoptar los términos de la convención fiscal de la ONU.
Lo anterior nos dice, que la raíz de todos los males (fiscales, económicos, políticos, sociales, religiosos, etc) es la presencia de la corrupción y la impunidad, gran parte de la culpa la tienen los gobiernos de los países en vías de desarrollo en los cuales se instalan las grandes empresas multinacionales, debido a que estas grandes corporaciones están incrementando sus ganancias y trasladando sus beneficios a paraísos fiscales, lo que al final se traduce en un menor pago de impuestos.
Las estrategias de “planificación” fiscal que utilizan las empresas transnacionales y los multimillonarios son de preocupar, ya que aprovechan los vacíos existentes en la normatividad fiscal y así trasladan sus ganancias a paraísos fiscales o en lugares de baja o nula tributación con el objetivo de no pagar impuestos. Para atacar lo anterior, la OCDE puso en marcha a partir de 2015 el plan de acción “Base Erosion and Profit Shifting” (BEPS) con el propósito de dotar a los gobiernos de mecanismos legales e instrumentos para hacer frente a la elusión fiscal, con el propósito de garantizar que los beneficios se graven en los lugares donde se llevan a cabo las actividades económicas, es decir, donde se genera el valor agregado en la producción.
Sin embargo, a casi 10 años del programa BEPS, investigadores del Fondo Monetario Internacional aseguran que la OCDE está fracasando en este proyecto, puesto que la perdida fiscal se ha incrementado desde 2016 a la fecha, lo que sugiere un bajo o nulo impacto del proyecto BEPS, solamente en el caso de México en 2024 los beneficios trasladados al exterior debido al abuso fiscal corporativo fueron de 44,224.8 millones de dólares, esto según Tax Justice Netwok.
Como podemos ver la evasión y la elusión fiscal están dañando a todas las economías del mundo, así mismo la corrupción que se percibe en todos los niveles de gobierno nos está afectando a todos por lo que los hacedores de política pública y los gobernantes no deben minimizar el problema del traslado de beneficios y la baja recaudación fiscal, en México y en el mundo.
Volviendo al nombre de esta columna “TAX THE RICH” este término va más allá de crear movimientos sociales en contra de los multimillonarios (personas físicas y morales) que no pagan impuestos, sino proponer iniciativas y llevar a cabo estrategias para tener una fiscalidad más justa en todo el mundo y con esto reducir las desigualdades económicas y sociales, garantizando un mejor financiamiento para el desarrollo sostenible.
- El autor es Vicepresidente Región Sureste Colegio de Economistas de Coahuila.






