La venta de Lucas
En esta ocasión te platico una historia que sucedió en nuestra hermosa ciudad, cuando aún no era ciudad. Una historia que, de suceder en nuestros días, además de escandalosa sería ilegal. Es la historia de un esclavo mulato llamado Lucas.
Déjeme explicarle estimada y estimado Saltillense que el término mulato surgió en el siglo XVI, en la época de la Nueva España, y se le llamaba de esta manera a todo aquel que naciera del cruce de una persona de origen blanca y otra de origen negra. Pero volvamos a la historia, a la historia de Lucas el mulato, el esclavo, historia que sucedió en la Villa de Santiago del Saltillo en el ya lejano año de 1705, en el mes de octubre para ser más precisos.
Lucas, nacido en Guadalajara, a pesar de tener la piel de color blanca era llamado mulato. Había nacido aproximadamente en 1688 de madre esclava, por supuesto, y cuando tenía 17 años fue vendido. Su venta se realizó como la de cualquier otro esclavo, es decir, cual si fuera mercancía; incluso su dueña anterior, quien por cierto se llamaba doña Juliana de Capeda de Saldivar, había afirmado antes de venderlo que no estaba hipotecado, sí escuchó bien, hipotecado, como si fuera un terreno; que tampoco había nunca levantado la vista, ya que por ser esclavo tenía prohibido alzar la vista, motivo que hacía creer, sólo creer, que tenía ojos de color verde.
Lucas el mulato gozaba de buena salud, pues cuando se vendió se aseguró que no tenía enfermedad secreta ni pública, que su corazón funcionaba perfectamente e incluso su comportamiento era tan bueno que no se le podía acusar de ladrón, fugitivo ni de borracho.
Cuando su dueña original, es decir, doña Juliana, decidió vender a su esclavo, le entregó un poder al capitán Juan de la Peña quien, con dicho papel, se presentó ante el fraile Ildefonso de Anda Altamirano, quien fungía como juez eclesiástico de la Villa de Santiago del Saltillo, y así como si fuera un mueble, una mesa, una silla o un animal, el mulato esclavo fue intercambiado por unas cuantas monedas, por ciento cincuenta pesos en reales, pasando a ser propiedad del capitán Miguel de Cuellar.
Esta es una historia, historia de como un ser humano nacido en Guadalajara, quien era considerado como esclavo, fue vendido, aquí en nuestra hermosa ciudad de Saltillo cuando aún no era ciudad sino una villa.





