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Lo que dice la ONU puede ser aterrador

La semana pasada, fuimos testigos, de un video que invadió las redes sociales, el cual incluía un mensaje respecto del cambio climático, y de cómo este, podría provocar el fin de la civilización como la conocemos, dentro de tres décadas. Una afirmación que generó una pequeña alarma a gran parte de quienes lo vieron. Con el título, Lo que dice la ONU es aterrador, la grabación fue compartida por miles de usuarios; pero ¿realmente qué fue lo que dijo la Organización de las Naciones Unidas?

El informe Global Environment Outlook (GEO) muestra en 740 páginas, una exhaustiva investigación que fue realizada durante 6 años y  recopiló datos obtenidos por 250 científicos -no 250 mil, como menciona el video- de 70 países para con ello elaborar un análisis de la situación actual del medio ambiente global, la respuesta a este; así como las perspectivas para el futuro previsible, como bien lo señala el Secretario General de la ONU António Guterres:

 

“El GEO es una revisión esencial para nuestro planeta. Como cualquier otra revisión médica, hay un claro pronóstico sobre lo que pasará si continuamos actuando como hasta ahora, y un conjunto de acciones recomendadas para hacer lo correcto. GEO detalla tanto los peligros de retrasar nuestras acciones como las oportunidades que existen para hacer del desarrollo sostenible una realidad”

 

De acuerdo a su resumen oficial, se logran observar los datos negativos que plasma el informe completo, sobre el futuro acontecer de la tierra, pues anuncia que varios Estados miembros de la unión, no están cumpliendo con los principales tratados internacionales en materia ambiental, por lo que la ONU advierte severas consecuencias, posiblemente catastróficas -ojo- en cuestiones medioambientales, pero ello arrastraría que también tengan un impacto en el tema humano.

Se revela cómo es que el planeta se está volviendo cada vez más insalubre; esto debido a la gran pérdida de biodiversidad como pueden ser polinizadores, los arrecifes y manglares. Todo ello, debido a distintas conductas contaminantes del aire, agua y la sobreexplotación de los océanos.

De igual manera, se detalla el por qué las políticas ambientales son inadecuadas, recalcando el aspecto de que estas no se implementan equitativamente, refiriéndose a que dichas técnicas deben ir encaminadas a las áreas política, económica y social, con atenta rectitud; ya que menciona el ejemplo de cómo las emisiones mensuales per cápita en los países ricos son, en su mayoría, más altas que las emisiones anuales per cápita en los países más pobres.

Ahora bien, se habla del año 2050 como si fuera el mismísimo Apocalipsis; no obstante que su contexto si se asemeja a lo interpretado en la profecía de los cuatro jinetes, pues se pronostica que para el año en mención, la población crezca hasta los 10,000 millones de personas -actualmente somos un aproximado de 7,500 millones-, lo que significaría una mayor demanda en comida, energía y demás recursos esenciales en la vida de las personas.

Antes de encender cualquier alarma, se debe mencionar que la Organización alude a ese año por qué dentro de su plan de trabajo, a través de la Agenda 2030, el año 2050 es el año en el que se lograrían observar los efectos generados a causa de la correcta implementación -o no- de dicho programa. Entonces, más allá de confirmar una catástrofe, los resultados del informe van de la mano con lo antes mencionado, pues parece ser que solo así se puede generar una verdadera conciencia en la conducta ecológica de todos nosotros para poder acelerar la adopción de medidas urgentes, puesto que la ineficiencia está teniendo repercusiones negativas, y que al paso que vamos pueden ser irreversibles sobre los recursos naturales y la salud humana.

El informe concluye con múltiples recomendaciones para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible y proporciona posibles medios para acelerar el logro de dicha finalidad. Dentro de esos medios, se encuentra un exhorto hacia los países miembros, para que aumenten su inversión en el acceso a energías limpias, intensificando su desarrollo y mejoras a la eficiencia energética, cambiando estilos de vida, introduciendo con mayor rapidez tecnologías que generan bajas emisiones de gases de efecto invernadero, como lo pueden ser energías hidroeléctricas, solares, eólicas y el almacenamiento de carbono.

En conclusión, resulta triste que para controlar un poco el daño al medio ambiente, se necesiten  noticias o videos, en los cuales se plasme una consecuencia fatal, para que realmente actuemos, pero al mismo tiempo es bueno que ya exista un paradigma, que como cualquier otro se puede cambiar, pero para este en particular se necesita un trabajo en conjunto, empezando primero por nosotros, para que ese pequeño esfuerzo, sirva de justificante para poder exigir a quienes nos lideran, acciones que detengan o puedan revertir esta posible situación.

Reciban un saludo, muchas gracias.

Nos leemos la siguiente semana.

 

 

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El Heraldo de Saltillo
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