PLAZA CÍVICA

 FERNANDO NUÑEZ DE LA GARZA EVIA 

Las nuevas medidas de austeridad, o guillotinar al país 

Las primeras políticas que implementará el próximo Presidente se encuentran adecuadamente enfocadas en la austeridad, aunque inadecuadamente destinadas a la media y alta burocracia mexicana. Y es “inadecuado” porque existen otros rubros que más urgentemente necesitan sobriedad, porque tienden a descabezar a la administración pública federal y porque finalmente terminarían por debilitar al de por si débil Estado mexicano.

Los gobiernos pasados anunciaron recortes a la burocracia porque es una medida popular; la historia se repite con Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, lo anunciado por AMLO es mucho más ambicioso, y más peligroso. Correcto que los recortes incluyan límites a viáticos abusivos, reduzcan el gasto en publicidad y pongan un alto a bonos que no tienen razón de ser, por ejemplo. Pero existen otras acciones que resultarían sumamente dañinas para el país.

Dos son los puntos que ocasionan especial preocupación. El primero es la reducción en los salarios de los servidores públicos. Por una parte, se reducirán salarios de manera importante en la media y alta burocracia mexicana. Por otra parte, AMLO disminuirá el salario presidencial en un 40%, de 270 mil a 108 mil pesos mensuales (salario neto, incluyendo prestaciones). Acerca de este segundo punto, cabe destacar que durante el sexenio de Felipe Calderón se modificó la Constitución con el fin de que ningún funcionario públicos ganara más que el Presidente; se espera que los salarios de los nuevos servidores públicos que sustituyan a aquéllos que se retiran y ganaban más que el Presidente se ajusten a la nueva normativa, aunque con salarios mucho más bajos.

El segundo punto preocupante es el recorte en un 70% de los puestos de confianza en la administración pública federal. En el gobierno federal existen alrededor de 1,255,000 (un millón doscientos cincuenta y cinco mil) servidores públicos; de éstos, alrededor del 78% son de base y 22% de confianza. De lo bueno, poco: en estos últimos puestos es donde se encuentran los mejores cuadros de la burocracia mexicana: los expertos en temas energéticos, económicos, de telecomunicaciones, seguridad, justicia, salud, etc. Pues éstos son los puestos que eliminará AMLO, aunque aquellos de base, es decir, los perfiles no-técnicos, sindicalizados y donde están casi cuartas-quintas partes de los puestos federales… no los tocará.

Correcto que AMLO quiera hacer efectiva la normatividad en materia de salarios máximos, pero incorrecto que se haya bajado el sueldo: 108 mil pesos mensuales con prestaciones como tope no atraerá a los mejores perfiles mexicanos a trabajar en la administración pública federal, y más aún en áreas sumamente complejas que requieren altos grados de especialización. Además, cabe destacar que el verdadero ahorro se encuentra en otras áreas, como el famoso Ramo 33, las partidas clientelares que se le entregan a diversos sindicatos, o el derroche igualmente clientelar en programas sociales. Asimismo, recortar los puestos de confianza a tal grado sería básicamente como descabezar al gobierno: los mejores perfiles mexicanos serán invitados a dejar de servir al país, para ser rápidamente absorbidos por empresas mexicanas y extranjeras.

Por último, resulta sorprendente que no se hable del verdadero problema: el vil abandono del Servicio Profesional de Carrera (SPC). Prueba de lo anterior es que alrededor de un mísero 9% de los puestos de confianza se encuentran regulados bajo el SPC, cuya eficacia además se pone en duda. Y vale la pena recordar aquí una máxima del Estado moderno: sin servidores públicos profesionales no hay camino al desarrollo. Así de pequeña ha sido la visión, así de pequeña parece que será la del futuro Presidente.

En México necesitamos más y mejores servidores públicos. Las medidas que tomará López Obrador serán muy populares, pero terminarán por socavar a su propio gobierno, y al propio país.

 

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El Heraldo de Saltillo
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